Nueve días, eso pensarán en la Hermandad de la Esperanza de Córdoba. Nueve días para intentar convencer a los hermanos para que voten a uno u otro candidato. Nueve días, pensarán otros también, para acabar con unas elecciones que, se a ciencia cierta, a alguno más que un dolor de cabeza, le preocupa cómo va a quedar todo en la Hermandad una vez salga un candidato u otro.
Y aquí, nuestra entrevista precisamente a quien pone en mi boca estas palabras, un candidato Javier Baena, que al igual que José Merina, no ocultan la preocupación por todo lo que ha ocurrido en unos comicios, que han estado manchados por tres o cuatro desoficiados, que aunque ellos crean han conseguido su finalidad, están más equivocados de lo que parece. Nadie podrá dañar a una Hermandad tan grande. No así, o eso creo, el honor de las personas y minar su moral. Eso ya, es otro cantar.
Con la preocupación propia por lo mencionado antes, se nos presenta hoy en nuestro Blog, un hombre que conocí siendo los dos muy jóvenes. He de decir de Javier Baena, que a parte de la gran familia que ha conseguido formar, tiene otra gran familia, la que le inculcó su amor por la Semana Santa, su madre, y como no, su padre, al que desde aquí, aprovechamos para mandar un fuerte abrazo y muchos ánimos, él ya sabe por qué.
A Javier Baena, como he comentado antes, aunque fuera un chaval cuando lo conocí, conseguía siempre que pasaba un rato cerca de él, llevarse la admiración al menos, de un niño, que eso era en lo que nos convertíamos muchos cuando a él nos acercábamos. Su temperamento, su alma de líder, y sobre todo, la entereza con el que siempre defendió su verdad, e ideales, era pasmosa. Y así, como antaño, hoy nos volvemos a encontrar.
Leer más...