Cuántas veces habremos escuchado esta cita (Lc, 22; 42), ¿verdad? Sin embargo, seguimos intentando buscarle las vueltas e intentar imponer nuestra voluntad.
Ya se ha proclamado nuevo Hermano Mayor en la Hermandad del Rocío, y aunque algunos me hayan tachado de partidista, por ir en una de las candidaturas, es la primera vez que voy a escribir sobre los comicios rocieros.
Mis manos han estado quietas y mi boca sellada por respeto a mi Hermandad y a mis hermanos, porque si hubiera actuado de mala fe, como en algún momento se me tachó... ¡se hubiera formado el belén!
Cuando en las elecciones de una Hermandad concurren dos candidaturas es normal que surjan dimes y diretes, pero no es de recibo entrometerse en la vida personal de una persona, ¿por qué?, primero porque como he dicho es personal, segundo porque todas personas tenemos derecho a tener una intimidad, y nuestra vida personal es eso y, por último, porque nuestra libertad termina donde comienza la de la otra persona, y nuestra vida personal es libre.







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