Cae una tarde plomiza de julio. Sobre las copas de los árboles la calima deposita su bochorno y la ciudad parece haberse estancado en la tonalidad grisácea que ahora asemeja serle es propia. Las horas pasan despacio y el silencio, aplastante, camina deprisa, más allá de la siesta que parece sumirnos en un letargo sin solución de continuidad.
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jueves, 21 de julio de 2016
jueves, 14 de julio de 2016
El cáliz de Claudio: Los dos capataces que mandaron en Córdoba
En aquella época, aunque parezca inconcebible hace poco más de una sola década de los hechos y, para toda una generación, bien pudiera parecer el pasado más recalcitrante que se esconde en eso que llaman libros. Sin embargo, de las historias de capataces se ha escrito poco y con la mala costumbre generalizada de hacerlo a título póstumo.
jueves, 7 de julio de 2016
El cáliz de Claudio: Una marca de pizzas apuesta por las cofradías
¿Usted, en caso de tener una empresa, esponsorizaría esta sección semanal a un módico precio o, tal vez, usaría una imagen genérica de un cubrerrostro y un cirio en Cuaresma para que relacionen su marca con las tradiciones, digamos cordobesas? Puede que yo optase por lo segundo, entre otras cosas, porque es más barato. Los carteles te los pueden hacer a módico precio mil imprentas y diseñártelos cualquier becario en prácticas, capaz de "escribirte" el eslogan que le pidas, ya sea incluso copiado ad literem.
jueves, 30 de junio de 2016
El cáliz de Claudio: Las segundas oportunidades no existen
No existen las segundas oportunidades, sino situaciones distintas que aprovechar o dejar pasar. Recuerdo como si fuera hoy –ahora que estás allí-, aquella primera vez, aquel enfrentamiento solitario con la inmesidad del anonimato, aquella gente sin nombre, aquel andén, la dársena exacta que te lleva a orillas donde siempre estamos naufragando. La precisión de la memoria estrabajo de ilusionista porque nunca te cuenta la verdad completa, sino como al gusto particular de cada momento.
jueves, 23 de junio de 2016
El cáliz de Claudio: Pecados mortales
Todavía recuerdo una frase del Pep Guardiola futbolista sobre, el por entonces compañero de equipo, Romario De Souza. Dentro del área es mortal de necesidad, aseveraba y no le faltaba razón. Y es que Romario poseía el halo de los artistas, los que trazan obras maestras en tardes de inspiración, como cuando el Faraón de Camas acariciaba el Capote con la yema de los dedos y el tiempo se detenía.
jueves, 16 de junio de 2016
El Cáliz de Claudio: No te disfrazaré de costalero
Se abren los brazos a la tibia luz de primera hora de la mañana. No se trata de la claridad de un espacio físico abierto, sino de una luz matizada por la persiana, la ventana a medio abrir y las cortinas aun calientes de las sombras de la noche. Se que aun no son las ocho, mientras preparo una de las noticias que amanecen cada jornada, porque no he escuchado su murmullo tan característico. Es una forma de despertar, abrazando la vida, llenándola con una alegría que solo se entiende con su mirada.
jueves, 9 de junio de 2016
El cáliz de Claudio: "Lo que me dijo que le dio fuerzas para levantarse fue que lleva una foto del Señor en el bastón"
"El Cristo es el puente que une al barrio con la iglesia. El otro día
cuando fuimos a ver a personas ancianas y enfermos a sus casas con
motivo del día del Corpus, me encontré con una mujer que vive sola que
camina agarrada a un bastón en unas condiciones precarias y se cayó en
el cuarto de baño. Lo que me dijo que le dio fuerzas para levantarse fue
que lleva una foto del Señor en el bastón. Me dijo que se agarró al
Señor y Él fue quien le ayudó a levantarse. En el barrio todo el mundo
tiene presente al Señor aunque no sea de la hermandad y por supuesto
todo el mundo opina. Si le llevas a la Catedral unos días para salir de
allí todos opinan porque es a su Padre a quien te llevas".
sábado, 4 de junio de 2016
El cáliz de Claudio: La banda que ensayaba junto a un campo de refugiados
Blas J. Muñoz. Como casi todas las noches del año, cuando regreso a casa después del trabajo, el pensamiento libre (no en su axioma ideológico, sino lúdico) regresa mientras la música me deposita en otros horizontes. Cuando apenas faltan un par de minutos para llegar, en un gesto ya mecánico, me quedo desprovisto de los auriculares que, desde que recuerdo, me alejan de la realidad para adentrarme en el universo que mi infancia creó. Es en ese momento, cuando los sones de cornetas, tambores o trompetas me devuelven al universo terreno de la ciudad.
jueves, 2 de junio de 2016
El cáliz de Claudio: Solo guardó luto por ti
Me contaron una anécdota hace muchos años, pero me pareció tan esclarecedora que nunca he podido olvidarla. Joselito y Belmonte compartían apartamento en el tren y, sin saber de que hablaban Gallito y El Pasmo de Triana (el de la Calle Feria), aquello no debía tener desperdicio. Me contaban que, cuando el tren iba a llegar, entre risas acordaban salir cada uno por un vagón diferente para dar que hablar.
jueves, 26 de mayo de 2016
El cáliz de Claudio: Saldrá a Sevilla en el mes de Juan de Mesa
El siglo XVII alcanzaba su primer tercio cuando el imaginero que revolucionó el Barroco agotaba su último hálito de vida. Fallecía a finales de un mes de noviembre en Sevilla y, tras de sí, dejaba un legado que durante centurias tuvo el peor de los anonimatos imaginables, pues sus grandes obras se atribuyeron a otro genio de su tiempo al que fue su maestro y al que tanto recuerda -en lo estilístic- el Cristo del Amor. Juan de Mesa y Velasco, el imaginero que fue capaz de desgarrar con la visualización completa del Dios-Hombre, pasó a llamarse Juan Martínez Montañés.
jueves, 19 de mayo de 2016
El cáliz de Claudio: Un pequeño tesoro cofrade
Era una tarde de Viernes, de esos que se recuerdan en mayúscula pues fueron el germen de todo lo vivido. Las imágenes, los aromas, el bacalao de la vigilia y aquella nostalgia -la llamaría melancolía un poeta- que ya nunca se fue. Una extraña compañera de viaje, tan incoherente y frustrante, que te hace desear lo que no podrás recuperar, a sabiendas de que cuando se tuvo no se supo apreciar para ahondar en ese sentimiento extravagante.
jueves, 12 de mayo de 2016
El cáliz de Claudio: No había procesión
La infancia se concentra en cinco, diez o quince recuerdos que cada cierto tiempo retoman el pulso de lo que fuimos, vimos o nos marcó por alguna razón que no siempre hay porqué comprender. Los del colegio caminan siempre entre enero y mayo. En aquel patio de la residencia que miraba absorto por aquellos ventanales (entonces tan infinitos) de mi clase. En mayo el patio era más patio y los sentidos se agolpaban en el pórtico de aquella iglesia a la que nunca, los de aquella generación, llamamos santuario.
jueves, 5 de mayo de 2016
El cáliz de Claudio: ¿Cómo te llaman?
Te despiertas una mañana y te descubres mirando al cielo.
Es el ritual atávico del cofrade, el que cada vez importa menos conforme
avanzan los años. Descubres los recuerdos de otras mañanas de verano,
de arena y sal, frente al templo blanco, inmaculado, que refleja los
rayos de sol al mundo, despedidos por Ella y para Ella. Y tienes la
certeza de que las cosas tienen un sentido profundo que no se comprende
al instante por más que la sociedad se empecine en su inmediatez
estrafalaria.
jueves, 28 de abril de 2016
El cáliz de Claudio: Una entrevista especial
Por unas horas todo volvió a ser como antes o, quizá, solo el sedimento residual de la melancolía, de esa juventud que supe perdida antes de que se fuera, quisieron que así lo entendería. En el taller de Miguel Ángel todo estaba intacto, casi como la última vez -bastante tiempo atrás- que estuve en ese lugar donde, la primera vez, imagine un Barroco imposible de los siglos afincado junto a la Plaza Grande (ahora, todos convienen en llamarla Corredera, pero a los oídos del niño que fui era el foro romano, no una plaza castellana y se llamaba por su nombre, aunque fuese una obviedad).
jueves, 21 de abril de 2016
El cáliz de Claudio: La Banda que rompe las estadísticas
Si hay dos asuntos que llamen la atención del cofrade por encima de todas las cosas son los capataces y las bandas. La afirmación no es gratuita y, por contra, bastante y fácilmente demostrable. Y, aunque habrá quien sostenga que este hecho es reprobable, no es menos cierto que da para otro análisis -extenso y a conciencia- distinto al de hoy.
jueves, 14 de abril de 2016
El cáliz de Claudio: Una Cuaresma de 365 días
La cuenta atrás ya ha comenzado y de ello se han encargado de recordarlo hasta los sitios web más insospechados. Quedan 365 días rezaba hace bien poco un titular que no dejaba de ser sorprendente, tal vez, por el sustrato que dejaba de fondo para el que intuye que faltan noticias o hay exceso de creatividad, apenas días después del término de la Semana Santa. No quieran pensar en los titulares de agosto: "Los diez cofrades de más postín que veranear en Fuengirola". Da para un serial con las playas de Cádiz, el atún de Barbate y la sevillanía de la costa onubense.
jueves, 7 de abril de 2016
El cáliz de Claudio: Perdonen el atrevimiento
Hoy toca. Ya lo venía rondando desde hace semanas, quizá, meses o tal vez siempre ha estado ahí. La banalidad en que incurre la Semana Santa como argumento subjetivo es tan o más demagógico, si se quiere, que cualquier artículo firmado por mí, no voy a buscar la excusa del otro, sobre las relaciones de la política con las cofradías.
jueves, 31 de marzo de 2016
El cáliz de Claudio: Los tres momentos de mi Semana Santa
Probablemente habría más donde escoger y algunos no se guardarán para siempre. Misericordia o Perdón, entrando en Catedral, y los que bajo la túnica se guardan para siempre, pasando a formar parte del placard nostálgico de los días que no han de volver; también están muy presentes durante la noche en que escribo estas líneas que regresan con el viento frío de la primavera.
viernes, 25 de marzo de 2016
El cáliz de Claudio: Mi vocación y mi oficio
Te echo de menos y lo sabes, mejor que yo, que antes de que te fueras ya lo hacía. Que los Viernes Santos no son iguales sin ti y que me debato entre la vocación que aprendí de ti y el oficio para el que la Virgen quiso llamarme. Y lloro mientras lo escribo porque veo la calle Ancha arriba con mi capa, sintiéndome un elegido. Como te veo a ti, mirándolo, y yo escondido bajo el cubrerrostro. Y miro la plaza y la cara de él trayéndome el bocata. Esto último no sería muy cofrade, pero tan auténtico que solo lo volví a encontrar, ahora hace un año, dentro de aquel santuario negro con cinco cruces color sangre y la soledad necesaria del anonimato.
jueves, 17 de marzo de 2016
El cáliz de Claudio: Un regalo por tu cumpleaños
Es seguro que cada una de las siguientes líneas son las más complejas que haya escrito en estos dos años. Y no se trata de una crítica feroz o de un asunto espinoso. Se trataba de hablar, de narrar, de contar lo que es parte de una vida y que en la vida misma se convierte, se transforma y la abarca con su todo. Y, reconociéndolo abiertamente, no sabía y no podía contar lo que esta parte importante de mi vida (la misma que comprende veinte de los veinticinco años de la Virgen de la Caridad) ha supuesto y pretender que alguien comprenda mis motivos, que son los mismos que los de cualquiera.
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