Delicado incienso que juega con la brisa, vidriera de colores que esparce la tarde. Abrirás tus ojos, por un instante, cerrados. Tacto de pétalos vírgenes y cuentas de Rosario. Súbita primavera, que acicala de flores las entrañas de los patios, exhalando ancestrales esencias, entre lo divino y humano.
Señora y destino, Angustias en su barrio, jirón castizo de Córdoba, vuelve la celestial alma a la piedra del cuerpo.
Santa Faz
Por muy árida y sin surcos la tierra se muestre, por hirientes que sean las espinas que expresan al viento, sus encarnados suspiros. Aunque la piedra acalle dolores y en la profundidad del silencio guarde sus lágrimas calizas, aunque el aceite expire en el cristal de la lamparilla, extenuado de tanta oscuridad. Tu Señor, vergel de santidad, bendice al ser y guarda en tus llagas sus tribulaciones.



.jpg)
























.jpg)








