El próximo día 31, la Hermandad
de la Macarena no sólo celebrará los cincuenta años de la Coronación de la
dolorosa. También cerrará una etapa, de casi 57 años. Los que se ha llevado
Pepe Garduño, su vestidor, engalanando a la Virgen con su particular y ya
clásico sello. Se retira con las ideas claras, y realizando balance.
Pregunta (P): ¿Cómo está viviendo
esta conmemoración?
Respuesta (R): Con mucho trabajo.
El sábado, en cuanto la Virgen llegue a la Catedral hay que cambiarle la ropa
completa, y así dos veces más. Es un gran esfuerzo, pero da orgullo ser quien
la ha vestido en todos los acontecimientos principales del siglo XX.
P: ¿Con qué piezas del ajuar se
queda?
R: Sin duda con el manto de tisú,
tal y como va ahora. El que menos me gusta es el camaronero. Fue revolucionario
en sus tiempos, por la malla, pero hoy en día creo que hay otros mejores. En
cuanto a las sayas, me quedaría con la de «Los volantes», de Gómez Millán. La
de Elena Caro y la nueva de Paquili también son bonitas.
P: Tras casi 57 años llega la
hora de decir adiós ¿Cómo se toma esta decisión?






















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