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viernes, 24 de enero de 2014

Verde Esperanza: La formación, esa puerta a un futuro mejor.

Lo primero que hay que aclarar es el por qué es necesario una formación cristiana y cofrade. La educación es la base de la sociedad, una herramienta que nos hace personas capaces de reflexionar sobre todo lo que nos rodea y sobre nuestra propia conducta, de relacionarnos adecuadamente con los demás, de solucionar problemas… En definitiva, la formación nos permite ser personas en plenitud.

Todo ello, trasladado al mundo de las Cofradías, se traduce en un doble sentido. Como cofrades, debemos ser cristianos para tener una base moral sobre la cual construir nuestra pasión por la Semana Santa. A su vez, como cofrades debemos ser conscientes de todo lo que rodea a este mundillo: es necesario que sepamos cómo se monta un palio, qué cargos existen en una Junta de Gobierno y qué funciones tiene cada uno, qué significado tiene la cruz de guía o qué simbolizan los elementos de la heráldica de una Hermandad. La llamada culturilla cofrade. Sin esta doble vertiente, la moral y la cultural, quien pretende hacerse llamar cofrade queda incompleto. Es necesario preparar cofrades preparados plenamente para el futuro. En sus manos quedarán nuestras Hermandades y Cofradías.


Con respecto a cómo debe llevarse a cabo esa formación, permítanme hablarles con pleno conocimiento de causa, puesto que me dedico de lleno al terreno educativo. Es vital decir que quien entienda como formación una charla a modo de clase magistral está cometiendo un craso error. Hay que buscar nuevas metodologías atractivas para los cofrades, especialmente para la juventud, que es la que más necesita de la educación. Resulta tedioso asistir a una conferencia en la que se nos habla de una forma teórica de Dios, Jesús, María, la idiosincrasia de nuestras Hermandades o de capataces y costaleros… En la que nos limitamos a oír (más que a escuchar) lo que el conferenciante expone un determinado tema y a la que, en general, se asiste por compromiso. Ese modelo de formación ya está desapareciendo de nuestras aulas, por lo que considero oportuno que también comience a ser reemplazado por una metodología que implique procesos de reflexión y de participación activa por parte de los cofrades. También hay que dejar de transmitir únicamente sabiduría teórica, hay que prestar mucha más atención a procedimientos (cómo montar un palio por ejemplo) y a actitudes  (por qué la competitividad insana ha de erradicarse del mundo cofrade). Ello asegurará que los cofrades se formen integralmente, se conviertan en mejores cristianos y conozcan cada vez más los entresijos culturales de la Semana Santa, siendo además capaces de resolver cuantas vicisitudes se les presenten. De igual manera, el poder de atracción de las Hermandades será mayor si estas ofrecen una formación atractiva y útil.

He de confesar que, tal y como explicité en un anterior artículo, no veo un futuro claro en nuestras Hermandades debido a lo que percibo de los jóvenes que se hacen llamar cofrades. Hay que dar un giro para revertir la situación. Y el único elemento que es capaz de cambiar el futuro es una formación cristiana y cofrade adecuada, en consonancia a las necesidades actuales. Sólo así se abrirá la puerta a un futuro más esperanzador. Un futuro mejor.

José Barea.










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