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domingo, 4 de mayo de 2014

Verde Esperanza: Es hora de bajar de los altares


Una vez más, cito a la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco. “prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”.

Tengo la sensación de que muchas veces las Hermandades (sus Juntas de Gobierno) permanecen encerradas en sí mismas, elevadas a unos altares imaginarios que ellos mismos han erigido. De nuevo olvidando que los únicos que han de permanecer en los altares son los Sagrados Titulares de cada corporación.

Es hora de hacer una reflexión conjunta. Para ello, hay que partir de la base de que nadie, absolutamente nadie, está en posesión de la verdad absoluta: todo son puntos de vista, distintas perspectivas de enfocar la realidad, realidad cofrade en este caso. También es necesario y sano pensar que las respectivas Juntas de Gobierno trabajan siempre por y para el bien de la Hermandad correspondiente. Aunque a la vista está que esto no siempre es así y muchas veces se busca el lucimiento personal, pero dejémoslo ahí, pensemos bien.


Me gustaría invitar a todos los cofrades (estén en Juntas de Gobierno o no) a salir de sus encierros y sus comodidades: despójense de esa absurda posesión de la verdad absoluta. No pasa nada por reconocer los fallos propios o por reconocer los ajenos, ¿dónde está el problema en que se realice una crítica hacia algún aspecto de otra Hermandad? Si está fundamentada y se hace desde el respeto y, sobretodo, con una intención constructiva… Bienvenida sea. La variedad de perspectivas sólo significa una cosa: riqueza. Quien desprecie la riqueza… debería alejarse de una Hermandad. Todo el mundo tiene derecho a expresar su punto de vista siempre que se haga de una forma respetuosa y sin pisar los derechos del prójimo, claro está. Los tiempos de censura pasaron para no volver. No se empeñen.

Nadie es perfecto, todos tenemos el derecho a equivocarnos pero el deber de reconocer el error. Es hora de asumirlo y perder ese miedo al qué dirán. Es obvio que un Hermano Mayor y el resto de su Junta se deben a sus hermanos, pero principalmente se deben a sus titulares. Y, como me decía un buen amigo de mi Hermandad, Ellos llevan ahí desde muchísimo tiempo, han tenido cerca de multitud de secretarios, tesoreros, fiscales, hermanos mayores, bandas, priostes… Y nada ha cambiado, puesto que la esencia de cada Cofradía permanece inmutable en el interior de las representaciones de Jesús y María que cada Hermandad posee.

Todos estamos de paso, lo que nunca cambia son Ellos. Nuestra obligación es prestar el mejor servicio que podamos hacia nuestros titulares y el resto de hermanos de la Hermandad. Salgan de sus encierros y sus comodidades, la Iglesia está en el pueblo y no en ningún altar imaginario.

Bendita locura.

José Barea













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