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miércoles, 4 de junio de 2014

Antonio Santiago: "Para mí debajo del paso no debe haber nadie que mande, porque también se puede crear reinos de taifas"


"Mi padre siempre decía que cualquier llamador de Sevilla física o invisiblemente tiene una serpiente rodeándolo y hay que tener mucho cuidado cuando se coge el llamador no vaya a ser que la serpiente te pique"



A continuación, les mostramos la magnífica entrevista realizada por José Gómez Palas para la revista "Más Pasión" al capataz Antonio Santiago. La cual, también ha sido reproducida por el blog "¡A esta es!"

Lleva encima 43 Semanas Santas sacando pasos , siete de ellas costaleros profesionales . Es el capataz más prolífico y solicitado entre las cofradías sevillanas. Antonio Santiago (Sevilla, 1957) defiende el estilo Santiago de llevar los pasos.

Pregunta (P): Hay quien lo compara a usted con el Cristiano Ronaldo de los martillos...

Respuesta (R): En este caso las comparaciones son odiosas. El fútbol no tiene nada que ver con esto. Yo intento hacer las cosas lo mejor posible, heredé un apellido de mi padre que creo que debe de quedarse en el lugar justo donde él lo puso. Las hermandades depositan en mi una responsabilidad y eso es lo suficientemente importante como para intentar hacer las cosas lo mejor posible.


(P): ¿Qué le ha llevado a ser uno de los capataces más solicitados de la Semana Santa?

(R): Aunque esté feo que yo lo diga, el trabajo que se va haciendo durante muchos años y que siempre hay que mejorar, porque yo no hago ni organizo las cosas ahora mismo igual que hace 25 años. Por supuesto , la tradición es importante en esta afición y hay que mantenerla , pero también se pueden mejorar algunos aspectos y algunas cosas que es lo que yo intento en la medida de mis posibilidades.

(P): ¿Y qué ha cambiado en el mundo de las trabajaderas en el último cuarto de siglo?

(R): Ahora, al haber más gente e ir consolidándose paulatinamente las cuadrillas tenemos la suerte de poder escoger a las personas y a los cuerpos idóneos que nos hacen falta. Para mi la igualá es algo vivo, en el sentido de que durante bastantes años yo he ido modificando las estaturas de las cuadrillas y adecuándose a lo que mejor le viene al paso y a las necesidades de la cofradía. He ido intentando conformar las cuadrillas para que la diferencia de estatura entre la primera y la última trabajadera sea lo más escasa posible, y de esa forma, el peso del paso vaya repartido lo más equitativamente posible. Intento que, en ese aspecto técnico, la gente vaya lo mejor posible y la hermandad también.

(P): ¿La tensión que se vive delante de un paso le deja tiempo para abtraerse y tener un rato de meditación interior?

(R): Sí, sí, en algún momento sí que es posible tener un momento más intimo con la imagen. Eso sí, no se pueden prodigiar mucho ni ser muy extensos, porque la responsabilidad te obliga a estar pendiente de veinte mil cosas que surgen alrededor del paso, y eso no te permite relajarte mucho.

(P): Hay quien preconiza que, a la vista del protagonismo que han adoptado las cuadrillas de hermanos, lo mejor para la Semana Santa sería la vuelta a los profesionales. ¿Está de acuerdo con esta aseveración?

(R): No estoy de acuerdo para nada. No podemos comparar al costalero de hoy con el antiguo. No porque su trabajo se distinto, sino porque las necesidades y las circunstancias de la Semana Santa de esos hombres no son las actuales. El número de integrantes de las cuadrillas era menor, con la misma cuadrilla se sacaban ocho o nueve cofradías , había muchos pasos que tenían menos trabajaderas  de las que tienen actualmente , y esos conceptos hoy no se dan. Volver a lo anterior me parecería un fracaso, porque los hombres de antes se metían por dos motivos fundamentales: uno, la afición -había que tener afición para meterse debajo de los pasos- y el segundo. tan importante como el primero, era la necesidad. Ese concepto de la necesidad hoy día no existe. Luego la afición que hoy día debe de tener un costalero para meterse debajo de un paso le podemos añadir el concepto de hermandad, de hermano , de sentimiento. Ya no se meten sólo por afición, sino porque saben que llevan al Señor y a la Virgen por las calles de Sevilla, un concepto que fue nuevo a partir del año 1973 y que no podemos perderlo.

(P): ¿Qué le parece que una cuadrilla llegue a manifestarse incluso con una pancarta en apoyo a su capataz?

(R): No me parece bien. El concepto de cuadrilla debe ser el de cuadrilla de la hermandad. Entiendo que debe haber una común unión entre la cuadrilla y el capataz. Una cuadrilla que no esté entregada a su capataz es una cuadrilla que posiblemente vaya al fracaso. Pero esa unión no debe de llegar a una manifestación de este tipo. Las hermandades tienen sus cauces legales o administrativos donde los hermanos pueden hacer oír su voz de otra manera que no con una pancarta. Me imagino que hasta el propio capataz de esa hermandad estaría en desacuerdo con esa manifestación, aunque entiendo que salga del sentimiento de una gente que se encuentra unida y entregada a su capataz.

(P): ¿Cuándo lo ha pasado peor Antonio Santiago delante de un paso?

(R): Se pasa mal cuando las cosas no salen como uno quiere o cuando por no hacer las cosas bien a lo mejor se le da un porrazo a un paso o a una imagen. Eso es siempre culpa del capataz, aunque habrá circunstancias que podrán mitigar esa culpa. En esos momentos, que afortunadamente son pocos, es cuando se pasa mal. Antes se pasaba mal por la escasez de costaleros en los inicios de las cuadrillas de hermanos en las hermandades, escasez que hacía que los pasos fuesen duros para la gente. Afortunadamente ya no es así. Los pasos, no obstante siguen siendo duros porque le exigimos más a la gente.

(P): ¿Y cuándo se disfruta más?

(R): Cuando salen las coas bien, cuando vez que el paso va como tú quieres, cuando ves que la gente de debajo del paso va disfrutando . El mejor test que un capataz puede tener de que aquello va bien es la sonrisa de la gente que sale de debajo del paso. En definitiva, aunque decimos muchas veces que hacemos una estación de penitencia, es una penitencia muy sui generis, porque todos estamos deseando que esto ocurra y que esto llegue.   

(P): ¿Le queda algún sueño que cumplir?

(R): Estoy muy satisfecho con todo lo que he hecho hasta ahora. No sería justo pedir más. Sacarnos muchas hermandades de Semana Santa y muchas hermadades de gloria y en todas hacer lo mejor posible manteniendo nuestro estilo y el estilo de las hermandades y cumpliendo.

(P): ¿Alguna advocación habrá a la que su corazoncito le pida tocar el martillo...

(R): A cualquier capataz le gustaría sacar cualquier cofradía de Sevilla. Yo soy hermano de varias hermandades que no saco. Por ponerte un ejemplo ¿A que capataz no le gustaría sacar el Gran Poder? No creo que hubiera ninguno que dijera que no. O la Esperanza de Triana o cualquier cofradía que te he nombrado tienen unos magníficos capataces y yo me siento muy satisfecho con lo que yo saco y llevo.

(P): ¿El dragón es el martillo de los martillos?

(R): Mi padre siempre decía que cualquier llamador de Sevilla física o invisiblemente tiene una serpiente rodeándolo y hay que tener mucho cuidado cuando se coge el llamador no vaya a ser que la serpiente te pique. Esa serpiente es la envidia, el creerse uno superior a los demás... en fin, hay que tener cuidado. ¿Que ocurre? que el llamador de la Virgen de la Esperanza el dragón ya está ahí fisicamente . Este llamador ha sido siempre deseado por casi todos los capataces y, también deseaban irse, porque esta cofradía históricamente ha sido dura y exigente.

P): ¿Es la Macarena el palio que mejor anda en Sevilla? ¿Dónde está el secreto?

(R): Históricamente, este paso se ha movido muy bien, con una cadencia en la bambalina no estridente y un movimiento de varal no exagerado. Quiero pensar que Juan Manuel, que intervino en tantas cosas, también intervendría en el movimiento propio del paso, por la estructura y por la forma de montaje. Con la llegada de los hermanos costaleros a los pasos, este paso se convierte en el palio que todo el mundo quiere copiar.

(P):¿Existe un estilo Santiago?

(R): Yo creo que sí. Podríamos decir que no es Santiago, sino que lo heredó mi padre de Salvador Dorado el Penitente y que lo que intenta es hacer extensible a todo el tiempo en que la cofradía está en la calle aquellos momentos especiales en los que rozaba la perfección. Eso conlleva que todas las levantás sean perfectas, que no se coja ventaja, que las vueltas se hagan en el eje, buenas arriás, el paso andando sobre los pies en la mayoría del tiempo... ¿Que eso es el estilo Santiago? Podríamos decir que sí.

(P): Y siempre de frente.

(R): Siempre de frente, siempre de frente, los pasos siempre andando para adelante. En Sevilla los pasos nunca han andado para atrás porque era ir contra natura. Si tengo que ir cargando de 35 a 40 kilos durante una determinada distancia, a mí no se me ocurre andar para atrás para volver a andar hacia delante.

(P): Tampoco es amigo usted de las coreografías.

(R): Para que haya una coreografía tiene que haber alguien debajo del paso que mande. Y eso tiene un inconveniente: que el que va debajo del paso no sabe lo que hay por fuera, ni los inconvenientes que hay. Hace unos años fui a ver una salida extraordinaria de un paso de Cristo con coreografía y como el que iba debajo del paso mandando no sabía que había un cable, se le doblaron las potencias al Señor. Para mí debajo del paso no debe haber nadie que mande, porque también se pueden crear reinos de taifas. El que manda va por fuera y sabe los inconvenientes y problemas que hay. Y después hay otro inconveniente que tiene que ver más con la estética y con la devoción: nosotros sacamos los pasos a la calle para que la gente se ponga en contacto con la imagen, con lo que está arriba. ¿Qué ocurre? Que con tanta coreografía a lo mejor la gente está pendiente de otra cosa que no es de lo que queremos que esté pendiente. Igual ocurre con la música. 

Una cosa es que la música realce el significado de lo que estamos haciendo y otra que el público esté exclusivamente pendiente del solo de la corneta de la banda. Yo, en ese sentido, intento que nuestros pasos vayan siempre para adelante, más o menos despacio, y soy enemigo de las coreografías.

(P): Hay quien defiende que cada hermandad, cada barrio, despliegue su propia idiosincrasia, también bajo los faldones...

(R): Sí, pero esa idiosincracia de cada barrio es de hace 33 años para acá. Esos pasos de esos barrios antes no iban así.

(P): Dígame tres pasos de la Semana Santa, que no sean suyos, cuyo andar le guste.

(R): Hay muchos. Me gusta cómo va el Cristo de Montserrat, porque he visto un cambio a mejor en los últimos tiempos; me gusta mucho cómo va Santa Marta; el palio del Rocío últimamente porque ha mejorado mucho; me gusta el palio de la Trinidad, creo que va muy bien; el palio del Patrocinio y el Cristo del Cachorro. En general, casi todos andan bien. Al revés si que hay tres o cuatro pasos que diferencian de los demás por ir mal.







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