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domingo, 28 de septiembre de 2014

Candelabro de cola: Líbranos del mal


En recientes fechas algunas de nuestras Hermandades han visto cómo se prorrogaban los mandatos de sus respectivas Juntas de Gobierno ante la ausencia de aspirantes al cargo de Hermano Mayor. Es incuestionable pues que, sobre las mismas, se cierne la sombra de un espectro realmente aterrador… Y ustedes pensarán que, evidentemente, estamos haciendo alusión al nombramiento de una Junta Gestora cuyos componentes –todos ellos ajenos a la propia Hermandad, claro- serán elegidos directamente por la autoridad eclesiástica pertinente. ¡Pues no! La experiencia de tiempos pasados así como la más reciente actualidad pone de manifiesto que hay amenazas a las que temer muchísimo más que a cualquier Gestora, aunque la misma estuviera conformada en su integridad por habitantes de un pueblo de demonios. En efecto: nos estamos refiriendo a esas pesadillas errantes en que se erigen los antiguos Hermanos Mayores.

Hace no muchos años el ex Presidente del Gobierno Felipe González se calificó como “un jarrón chino grande en un apartamento pequeñito”. Decía el bueno de Felipe que se supone que el jarrón tiene un valor, con lo cual nadie lo quiere romper y echarlo a la basura aunque, no obstante, allá donde se pone estorba. Esto mismo se podría aplicar a tantos y tantos antiguos Hermanos Mayores… ¡Hasta miedo da siquiera esbozar una exigua relación de los mismos! Al lado de estos los cuatro jinetes del Apocalipsis de San Juan se me antojan inocentes niñas comiendo manzanas de caramelo montadas en unos relucientes caballitos ponis.

La temida aparición de las viejas glorias de la Cofradía suele venir marcada por el diagnóstico sobre el estado de la Hermandad que las mismas suelen realizar y difundir entre sus antiguos camarillas. Tras la misma se relacionará una retahíla de historias (frecuentemente con guiones propios de películas de ciencia ficción) para intentar sostener que los años de su mandato supusieron la “era de oro” de la Hermandad y que, después de la misma, la corporación se sumió en el caos más absoluto. Finalmente se plantearán las soluciones que el experto en cuestión vendrá a poner sobre la mesa y que, en resumidas cuentas, se concretarán en dos propuestas muy básicas:

1.- Es necesario que se presente Fulano a quien el propio experto se prestará a apoyar o asesorar (bien desde la propia Junta o bien desde fuera).
2.- En contra de su deseo -según sus propias palabras, tan falsas como una moneda de 0,75 €- el antiguo Hermano Mayor anunciará su disposición a presentarse a las elecciones para regir los designios de la Cofradía en esta época de vacas tan flacas.

            A partir de aquí a los hermanos solamente les resta sufrir… a no ser que alguno de ellos, viendo lo que puede venírsele en lo alto a la Hermandad, se decida a dar un paso adelante para evitar que la vieja gloria en cuestión tome las riendas de la Cofradía y la rija aplicando sus recetas decimonónicas. Eso, claro, suponiendo que el personal no esté ya hasta las mismas narices y le dé ya lo mismo ocho que ochenta. Peligroso que una Hermandad esté así…

Viendo pues cómo se le está poniendo el ojo a la yegua, todos aquellos que intuyen más o menos cerca la llegada de una Junta Gestora a su Hermandad podrían incluso respirar aliviados ¡Piensen que casi seguro sería muchísimo peor el retorno de las viejas glorias! Señor, ¡líbranos del mal!

Marcos Fernán Caballero









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