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jueves, 16 de octubre de 2014

La Firma Invitada: Se busca sentido de la medida


La noche del 29 de septiembre saltó la feliz noticia: tras dimes y diretes de la prensa cofrade sevillana sobre quién sería el artista responsable de plasmar el cartel de la Semana Santa de 2015, el elegido, para satisfacción de nuestra ciudad, es Raúl Berzosa.


Pero no hay estallido de alegría que se escabulla de las trincheras, donde a cualquier esfera se le descubren aristas. Tras el anuncio de la buena nueva, se produjo una avalancha en Twitter por parte de enojados cofrades que, aludiendo una falta de apoyo hacia Raúl, reprocharon a la Agrupación de Cofradías que el Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla le haya solicitado antes el cartel oficial de la Semana Santa que el propio ente malagueño.

Se llama oportunismo. Oportunismo en las críticas a la Agrupación de Cofradías y al resto de las hermandades que tanto apoyo y confianza han demostrado en él mediante innumerables encargos. Fueron, además, tremendamente insolidarios con Raúl, que en uno de los momentos más felices de su vida, en el que no procedía más que felicitar a nuestro artista, sembraron una contaminación innecesaria.

Raúl Berzosa ha encontrado el respaldo de las cofradías en forma de carteles anunciadores de sus salidas procesionales u otros eventos; pinturas suyas ornamentan templos como la capilla de la Paloma, el oratorio de Santa María Reina o las parroquias de San Pedro y San Felipe; a él fue confiado el cartel de la coronación canónica de la Virgen del Rocío. La Agrupación de Cofradías, vilipendiada aquella noche, encargó a Raúl el cartel que proclamaría un evento histórico, único e irrepetible como fue el Mater Dei.

¿Cómo se pudo deslizar la falaz afirmación de que las cofradías malagueñas no han confiado en él? Pareció no solo que se hubiese descubierto América en Málaga, sino en Sevilla. Berzosa ha pintado ya mucho y bueno para Sevilla, al mismo nivel que en Málaga. Como aquí, en templos, caso del Santuario de los Gitanos; como aquí, en carteles, caso del Junio Eucarístico de 2009 o del Via Crucis oficial del Consejo presidido por el Señor de la Salud; como aquí, para las hermandades, caso de la portada del boletín de la Estrella; como aquí, en patrimonio, caso del original palio de la Hermandad del Sol. Nos ha dado ya unas cuantas pinceladas de razones para presumir de sus trabajos en Sevilla, y aunque no tan mediáticos, hubiesen merecido el mismo júbilo por parte de todos.

“No valoramos a nuestros artistas”, leí. Es faltar a la verdad. El nivel de los mismos goza de muy buena salud, en parte por la confianza de las cofradías. Pero más injusto es el doble rasero. Y es que la acogida ante el encargo del cartel de nuestra Semana Santa a Francisco Naranjo no pudo ser más fría por parte de los cofrades, tratándose de un artista con todas las letras. Naranjo llenará los escaparates con un lienzo que ofrece todas las garantías. Le avalan sus carteles del XXV aniversario de Redención, del L aniversario del Nazareno de Benalmádena o del Carnaval de Málaga 2013. Pero muchos cofrades ya vaticinaban la noche del 29 de septiembre que Sevilla tendrá un cartelazo –no me cabe la menor duda- y nosotros “una mierda”.

Somos consagrados detonadores del sentido de la medida. Todos sabemos que Raúl Berzosa ilustrará algún día el cartel de la Semana Santa de Málaga. Su caso recuerda al de Pepe Palma, que tras plasmar el cartel del Vía Crucis Jubilar del año 2000, no sería hasta el 2011 cuando haría lo propio con el de Semana Santa. A buen seguro que no tendrá que esperar tanto. Si pintará antes el de Sevilla que el nuestro es porque ha rebasado los límites de su cuna como artista. Carece de gentilicio que le apellide, cerciorando que es posible ser profeta en tu tierra y de ahí abrir puertas al mundo. A Berzosa se le respeta y admira en Málaga, y como a él, a la inmensa mayoría de los artistas, aunque existan excepciones de talento desperdiciado en un inmerecido ostracismo.

Todo ello quedó en segundo plano en favor de posturas machaconas cara a la galería. La confianza en los nuestros se demuestra con hechos, no con palabras. Subyacen, también, posicionamientos provincianos, resultado de las estúpidas fronteras que atentan contra la universalidad intrínseca del arte. Somos tullidos de corazón, reaccionarios que se arman con tinta envenenada ante cada acontecimiento feliz y susceptible de celebración que sucede en nuestras hermandades, aunque sea sepultando la realidad.

Ahora olvidad mi tribuna. Lo trascendente: mi más sincero agradecimiento, Raúl. No por pintar el cartel de la Semana Santa de Sevilla, sino por tantos años llevando el nombre de Málaga en tu arte. No podemos estar más orgullosos de ti.









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