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jueves, 12 de enero de 2017

La Paz renueva su confianza en Ernesto Sanguino


Carlos Gómez. Su nombramiento junto con la destitución de su predecesor, Antonio Santiago, las dos caras de la misma noticia, fue sin lugar a dudas la gran bomba informativa de 2016, al menos en los que a capataces y costaleros se refiere. La Paz del Porvenir, decidía el pasado 12 de mayo prescindir de los servicios del capataz más mediático del panorama cofrade “por la pérdida paulatina de confianza” de la junta de oficiales de la corporación del Porvenir, a escasos meses de la Coronación Canónica de María Santísima de la Paz, en una decisión que provocó toda una marejada de reacciones en un sentido y otro. No en vano, Santiago es uno de los capataces que ocupan el podium del escalafón desde hace años y ello le ha regalado gran cantidad de admiradores y un buen número de detractores. Aquella decisión ponía punto final a décadas de la familia Santiago en el Porvenir, ya que su padre, Manolo Santiago, también fue capataz de la hermandad.

El hombre elegido para el relevo fue Ernesto Sanguino, un nombramiento peculiar, pues todo el mundo sabe que hasta finales del año 2014 Sanguino era el hombre de confianza de Santiago. Si nos atenemos a las declaraciones que el propio Sanguino fue haciendo en entrevistas desde su marcha hablaba de Santiago como su maestro y se daba a entender que la separación, que como decimos, tuvo lugar en noviembre de 2014, había sido amistosa. El hecho de ser quien lo sustituyese inducía a hablar en otro sentido y obviamente las reacciones no se hicieron esperar.

Sea como fuere Sanguino se enfrenta posiblemente a su mayor desafío que va más allá de hacerse cargo del martillo de un paso de palio, circunstancia que no debería suponer demasiadas complicaciones considerando su dilatada experiencia. Sin embargo, suceder a quien considera su maestro es una empresa compleja, mucho más al tratarse de una hermandad de la que Santiago es hermano y cuyos pasos ya fueron dirigidos por su padre. Un hecho superado con notable éxito en la salida procesional del palio de la Paz con motivo de su coronación canónica. 

Ahora la Corporación que preside Manuel Núñez ha refrendado la confianza otorgada por su predecesor a Ernesto Sanguino que ha sido nombrado por la Junta de Gobierno reunida en Cabildo de Oficiales como capataz general de la cofradía, apostando de este modo por la estabilidad y la continuidad en una decisión que trasciende para convertirse en toda una declaración de intenciones.

Un nombramiento que se une al de otros puestos de confianza. Así, Juan Robles Segura ha sido nombrado vestidor de la Hermandad, Ángeles Liñán Moya y María Dolores Liñán Moya, camareras de Nuestro Padre Jesús de la Victoria, Amparo Martínez Gallo, camarera de María Santísima de la Paz y Luisa Martínez Colono y Carmen Villanueva Márquez, camareras de altar. 



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