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lunes, 2 de noviembre de 2015

La Chicotá de Nandel: El martillo, el futbolista y el torero


Hemos visto a muchos tenistas, toreros, artistas, políticos, periodistas, etc, etc, etc, enfundarse el atuendo del perfecto zaguero, caza goles, aunque sus barrigas en algunos casos, y sus patajes hayan dado al traste con toda estética.

Decía una conversación entre un torero y un futbolista lo siguiente:

  • TORERO.- Las orejas son goles.
  • FUTBOLISTA.- Sí, cuando meto un gol la afición parece que me da la oreja… pero yo no salgo a hombros.
  • TORERO.- Yo salgo en hombros o salgo en ambulancia.
  • FUTBOLISTA.- Yo me juego la tibia, el peroné, los huevos, la espinilla y la rota rótula en noventa minutos.
  • TORERO.-  Yo me juego la vida en un minuto.
  • FUTBOLISTA.- Para ser futbolista hay que ser atleta.
  • TORERO.- PARA SER TORERO HAY QUE SER ATLETA, ARTISTA Y POETA.


Como verán, no tiene desperdicio esta conversación, sea inventada, ficticia, o como creo, pudiera haberse mantenido perfectamente, es más, en el tema del martillo, podría ser de esta forma:

  • CAPATAZ.- Yo no me meto en temas de Juntas de Gobierno, hago mi trabajo.
  • NO CAPATAZ.- Yo trago, el cargo es lo primero, mi traje, mi martillo.
  • CAPATAZ.- Yo el cargo, me lo paso por el bajo del traje, mi idea, mi concepto, forma de trabajar, mi gente, están por encima de todo, si no, cojo bártulos y me voy.
  • NO CAPATAZ.- Si yo hiciera eso, ¿qué sería de mí? Si yo no es que no haya empatado en ningún lado, es que ni siquiera he olido la línea de gol en mi vida.
  • CAPATAZ.- Hoy en día, no se iguala, la técnica está sobrevalorada tapando las verdaderas virtudes del CAPATAZ CON MAYÚSCULAS.
  • NO CAPATAZ.- Yo tengo mi estilo, tengo a mi gente, y poco a poco tengo más pasos.
  • CAPATAZ.- Yo estoy en mi casa, sin ir a llamar a ninguna, mi trabajo es referente con el paso de los años, el que quiera, que venga a mí, yo le diré la solución para su casa.
  • NO CAPATAZ.- En mi casa manda mi mujer, en el trabajo, manda otro, en la vida, los referentes son otros, que no yo.
  • CAPATAZ.- Yo tengo mi vida, mi forma de andar en ella, mi forma de andar en los pasos, y la gente camina conmigo, familia, amigos, cuadrillas. ¡Háztelo mirar!


Comienzan, y viene esto a colación, a moverse los martillos como una bola de pinball, podría decir muchos ejemplos, pero sentenciaré, que como cada año. Aquí no se aprende de lo que no se quiere aprender, y es tan sencillo, como que el amiguismo, las relaciones personales por encima del trabajo, la nula prestancia al cambio a mejor, la certeza de un trabajo bien hecho por encima de todas las cosas, LA NULA IDEA DE DIRIGENTES, o el poder por el poder, a sangre, a fuego grabado en la historia de los indeseables, hace que esto vuelva a ser otro año más, el circo de los horrores, donde la mujer barbuda acaba afeitando al imberbe, el hombre bala, diciéndole al trapecista que cuidado con las alturas, y el león, amaestrando al domador.

En una de mis hermandades ha habido cambio en su martillo. Dejando bien claro que, sin entrar en lo divino y lo humano, los años y el trabajo realizado, ya que personalmente, no lo puedo constatar, más que de oídas, el cambio me parece a mejor, al menos, por la persona elegida.

El resumen, lo tenían en mayúsculas, para ser torero, hay que serlo y parecerlo, no hay solamente que tener un buen físico, entran luego las esculturas a los dioses del toreo que se labran en cada muletazo.

El capataz, puede serlo cualquiera, en cuanto el vecino del segundo b, baje, te diga que ya lo eres, que él es el que manda, o que el que manda no manda y manda él. Que ya lo tiene, que es suyo. Lástima, que cuando den un cargo a quien no tiene ni repajolera idea, no le digan, ya tienes el llamador, tu martillo, pero también mi patrimonio, el respeto a lo andado desde que la Hermandad dio su primer paso, y sobre todo, también tienes a mis hermanos, cuídalos, cuidado, no se dañen, hay hasta quien no ha probado aún la miel de su primer trabajo, jóvenes y hermosos ángeles, protégelos como sé bien que nuestro Señor los protege.

El capataz, puede serlo cualquiera, pero si seguimos mirando hacia otro lado cuando vemos que a Don Lorenzo de Juan, puede le cueste este año su puesto en su Reina, cuando vemos que hay capataces que tienen cabida por calidad, aunque no sea por cantidad, y los mandamos al ostracismo, al olvido, porque nada aportan más que trabajo y sabiduría, cuando vemos que hay capataces a los que ya no se les pide consecuente opinión, y son los pájaros los que disparan a las escopetas, el capataz, no es que pueda serlo cualquiera, es que esa figura, recta, de traje negro, de hombre respetado, de gran trabajador en el arte, repito, el arte de ser CAPATAZ, convertirá la historia en nuestra Semana Santa, en lo referente al martillo, en una historia sin más sentido que el que los pasos salen porque salen, y entran porque entran, y se mueven porque se va a izquierda y derecha.

Se podrá decir, y con nulo orgullo, no que el capataz pueda serlo cualquiera, sino, que un cualquiera ya es capataz, o que el capataz es un cualquiera.

Dejen al torero con su arte, al artista con su obra, y al impostor en las aceras, es su lugar, no se engañen, ahí ni mancha ni limpia, es su ubicación idónea, si hacen lo contrario, si se rigen por el desatino y la incoherencia, jugando, repito nuevamente, con cuerpos de personas movidas por la fe en un trabajo físico, quizá el que deba ir a la acera es usted, señor Hermano Mayor, o señor promotor de tal idea magnífica, la de cambiar al torero en la plaza, por el futbolista, al futbolista en la cancha, por el torero.

Toreros, hay muy pocos, futbolistas, muchos, al futbolista lo vemos en la plaza en varias ocasiones, en varias salidas procesionales con su martillo en ristre, como si se colgara las botas tras el entreno, llenas de barro, cuando él piensa que lleva la copa del mundo, que capitanea algo, que claramente no es así.

Al torero, a ese, hasta el traje de futbolista le sienta bien, y si no, tengan una charla con los maestros, con el nombrado antes, por decir, Don Lorenzo de Juan, verán que el maestro, no solamente sabe hablarle de unos cuantos palos en paralelo que miran al suelo, sabe de historia, sabe de música, sabe de costal, de vara, de mando, de trabajo por su Hermandad.

Mi respeto a los toreros de esta profesión en la que colamos al futbolista, y que no es otra, que ser TORERO CON UN MARTILLO, O UN LLAMADOR, ya el lector ahí elija, pero nunca equivoque el mensaje, no el mío, si no el que los claros ejemplos nos dejan.



Fernando Blancas Muñoz


ANEXO: Como amante del fútbol, de ese ejemplo que todo futbolista debe ser para el niño que los idolatra, me hubiera encantado ver a ciertos futbolistas, a ciertos amigos incluso, en una foto al lado de su familia, mostrando el respeto, mostrando sus respetos por aquel ser querido que nos dejó, y no haciendo el payaso. Pero como este país está gobernado por los mismos, y ahora incluso quieren quitar los circos, pues es lo que hay. Libertinaje, y payasos con la batuta dirigiendo, de la rama que sean, pero dirigiendo. Así nos va. Así nos irá si seguimos mirando para otro lado.










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