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domingo, 20 de abril de 2014

Nisán: XL Resurrección


El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recordad lo que Él os decía cuando aún estaba en Galilea: Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día". Y las mujeres recordaron sus palabras. Lc 24 1-8

Lentamente se disipa la tormenta y la oscuridad de la noche del Sábado Santo va buscando la lejanía del horizonte, transformándose en madrugada de estrellas y luna. La quietud de la nada comienza paulatinamente a preñarse de los primeros trinos del alba y en la línea que delimita el levante y el abismo centellean los rayos de sol que pugnan por hacerse un hueco en la infinitud del firmamento.

Repentinamente, en una metamorfosis de magia celestial, la realidad se transforma para ser consciente de que el drama, la tragedia, ha tenido un sentido cósmico, probablemente inabarcable para la comprensión humana, pero del que se deriva la esencia misma del cristianismo.
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sábado, 12 de abril de 2014

Nisán: XXXIX Esperanza


He sentido el frío de la ausencia peregrinando por mis entretelas. He sufrido la carencia, el miedo y la tristeza. He prostituido mis creencias por salvaguardar mis posesiones. He renegado de los que me tendieron su mano y se ofrecieron a pecho descubierto por defenderme, aún a riesgo de perder todo lo que tenían, su libertad y su existencia. He preferido despeñarme por el abismo de la desolación antes que levantarme y luchar por lo mío, por mi Fe, por mi Dios.

Y mientras el Hijo del Hombre yace inerte en el sepulcro de mis fracasos, te tengo a mi lado, Pastora de mi alma, Altar de mis sueños, Consuelo de mis desventuras. Para amarrar la quilla de mi barca al muelle de tu regazo y alimentarme de la dulzura de tu mirada con el néctar divino de la Esperanza que derramas por donde caminas. Esperanza en el tercer día, en la llegada del Reino del Padre y en que algún día, este maldito e ignorante planeta aprenda a respirar Amor, a beber Paz y a vivir la Verdad de Dios…
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viernes, 11 de abril de 2014

Nisán: XXXVIII Soledad


Tu caminar sin rumbo te hizo regresar al Gólgota del sacrificio. Todos se habían marchado... arribaron a tu orilla para ser pañuelo de tu llanto y memoria de su fragancia. Y tras el duelo, el silencio y la ausencia. Observas la cruz abandonada con el sudario que han utilizado para descenderlo colgando del travesaño y sientes que el alma se te hace jirones mientras tu agonía derramada, hace brillar tu mirada como estrellas en la oscuridad del firmamento. Navegas en la inmensidad de la Soledad más absoluta.

Sólo existe una carencia mayor que la que habitan tus entrañas… la del universo que ha renegado del mayor de los regalos; la soledad del pueblo que ha ignorado su mensaje, y que lo ha entregado al sacrificio por revelar la Verdad, por intentar cambiarlo todo desterrando la soberbia y el odio y sembrando Paz y Amor. Y ahora el mundo, el mismo mundo responsable de la más cruel de las tragedias, se muere de melancolía y necesita de tu mano para escapar del abismo. ¡Qué infinita ironía que precisamente seas Tú quien sirva de consuelo a la humanidad causante de tu llanto!. Porque sólo Tú has sido elegida para protegernos de la galerna en este valle de lágrimas y para volver a hacer brotar la semilla de la Fe en el erial de mis creencias. Sólo Tú puedes calmar mi Soledad.
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jueves, 10 de abril de 2014

Nisán: XXXVII El Duelo


Todos consuelan a la Reina del dolor y el lamento, tomando su mano, ofreciéndose como pañuelo y abrazándola con dulzura. Y Ella inunda al mundo entero con sus lágrimas. Su corazón casi naufraga en un océano de pesadumbre y su barco parece carecer de rumbo… pero en verdad, existe un destino para el timón de su navío.

De repente, en el cielo del horizonte se comienza a vislumbrar un rayo de sol entre la negrura de la tormenta, y entonces se produce la conversión... y María, que era hace un instante pasajera a la deriva en mitad de la tempestad, se ha transmutado en capitana del velero, en marinera de esperanza, en ancla para la humanidad y otra vez en luchadora. Y seca su llanto en su manto de estrellas, para atisbar una pequeña sonrisa mientras nos habla de Él, de su mensaje, de su promesa, del tercer día. Y Ella, la que vinimos a consolar, se erige en consoladora del universo para empezar a devolvernos la Fe...
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miércoles, 9 de abril de 2014

Nisán: XXXVI El Santo Sepulcro


Entonces José de Arimatea tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue. Mt 27 59-60

Rachean zapatillas costaleras llevándote en sus hombros. Costales de penitencia del pecado, por dejarte morir en la cruz del sacrificio, sin detener el martillo que te clavó en el madero. Bajo tus trabajaderas, la esencia de tu sabiduría y el cáliz de tu mensaje. Tras el faldón, todos hijos tuyos, iguales a los ojos de Dios.

No importan costeros ni zancos, sólo sentir tu presencia en el cuello, y que el sudor sirva de plegaria para purificar las conciencias y sosegar la desesperación. Avanzas con el andar poderoso de tu cuadrilla de cirineos, en esa urna de ausencia que es altar, retablo y trono del Rey del Cielo y condena para el Desconsuelo de María, la Virgen Madre a la que arrancaron el corazón, que riega con sus lágrimas de amargura al gentío que te observa apesadumbrado, aturdido y al mismo tiempo extasiado. Se dirigen al sepulcro de piedra, de dolor y sufrimiento, para depositar tu cuerpo en la esperanza de que la profecía se haga realidad.

Yo quiero quedarme contigo y no renunciar a tu orilla nunca más. Porque si me arropo con tu manto, la plenitud me envuelve… pregonaré a los cuatro vientos que el Señor es mi Pastor, y con Él nada me falta…
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martes, 8 de abril de 2014

Nisán: XXXV La Mortaja


Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente, por temor al sanedrín, pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y él fue a retirarlo. Fue también Nicodemo, el mismo que anteriormente había ido a verlo de noche, y trajo una mezcla de mirra y aloe, que pesaba unos treinta kilos. Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos. Jn 19 38-40

He depositado delicadamente tu cuerpo en un lecho de flores, para purificar tus heridas con silenciosas plegarias. Superado el miedo que me atormentaba, he recogido tu divinidad martirizada, para bendecir tu cuerpo con el bálsamo de mis oraciones en una eucaristía de lágrimas y envolviéndolo en el sudario de mi alma para darle sagrada sepultura.
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lunes, 7 de abril de 2014

Nisán: XXXIV Angustias


Ahí está Ella, al pié de la cruz, sumida entre lágrimas, enclaustrada en su infinito sufrimiento imposible de contabilizar con medidas humanas.

Ella, la que te tuvo en sus brazos cuando llegaste al mundo, de la que aprendiste a caminar y a levantarte cuando la vida te golpeaba; la que te enseñó a vestirte, a leer y a cantar, a comprender el por qué de tantas cosas ordinarias... a vivir tu integridad, a soñar que puede modificarse el universo.

Ella, la  que creyó en Ti desde mucho antes de que brotara tu semilla. La que confió en el anunciador de tu existencia y en el Dios que lo enviaba. La que te protegió entre sus brazos de la tormenta y el frío y consoló tu llanto en los desvelos de madrugada.

Ella, la que fue elegida para ser maestra y Madre, la que nunca abandonó tu orilla cuando hasta los que te seguían por los caminos, se refugiaron de sus miedos en tu lejanía.
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domingo, 6 de abril de 2014

Nisán: XXXIII El Descendimiento


Era día de Preparación, es decir, víspera de sábado. Por eso, al atardecer, José de Arimatea, miembro notable del Sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios, tuvo la audacia de presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato se asombró de que ya hubiera muerto; hizo llamar al centurión y le preguntó si hacía mucho que había muerto. Informado por el centurión, entregó el cadáver a José. Este compró una sábana y bajó el cuerpo de Jesús. Mc 15 42-46

En tu presencia Señor, entre los tuyos, contemplándote calladamente mientras te bajan de la cruz de tus tormentos. Dice el relicario de mis creencias que al morir, descendiste a los infiernos. Pero Tú no llegaste el averno cuando te capturó la muerte, sino desde el mismo instante en que viniste a este planeta ingrato, en aquél humilde pesebre… una gélida noche de diciembre, frente al mundo ignorante e indiferente. Y por él caminaste hasta tu martirio por el rechazo, el odio y el miedo del poder establecido al que te negaste a rendir pleitesía. Miedo a quien hace temblar el suelo bajo sus pies; a quien hace tambalear los pilares del santuario de sus miserias; miedo a quien sacude el trono de su avaricia.

Sembraste tu semilla de paz, de luz y de amor y el mundo te entregó a cambio negación, humillación y muerte. Éste es el verdadero infierno al que descendiste, el que demuestra golpe a golpe, paso a paso, día a día… que continúa girando de manera despreciable, sin comprender absolutamente nada…
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sábado, 5 de abril de 2014

Nisán: XXXII La mayor de las promesas


Has dado la vida por todos nosotros, ofreciéndonos el mayor de los regalos... y a tu imagen y semejanza, entregaron a lo largo de la historia, su bien más preciado miles de ovejas de tu rebaño por defender al inocente, proteger al humilde y alimentar al hambriento. En contraprestación, al igual que sucedió contigo, la maldita piara demagógica, cobarde e ignorante que te sigue persiguiendo con el paso de los siglos, ataca, hiere y martiriza a tus hijos en nombre de la igualdad, la injusticia terrenal y una multiplicidad de dioses temporales sedientos de carnaza. Y con su nueva inquisición, culpan al sencillo sacerdote que predica tu mensaje, al misionero que arriesga su vida o al seglar que publicita sus sentimientos contrariando a la progresía que impone privacidad y silencio para el sentimiento religioso, de los pecados de una minoría de cuyos desmanes no puede hacerse responsable a toda la cristiandad.

Y enfrente, en su castillo de ceguera y oro, la mentira farisea disfrazada de mitra y sotana manipula sistemáticamente tu mensaje, invocando Tu Nombre en vano y alterando la esencia de tus hechos para justificar este nuevo templo de muros de soberbia que intenta perpetuar su codicia de poder y relevancia.

Y los tuyos, los realmente tuyos, continúan navegando en medio de las corrientes, entre tormentas, dando su vida por la humanidad, como Tú hiciste, obviando si merece o no la pena el supremo sacrificio...
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viernes, 4 de abril de 2014

Nisán: XXXI Entre dos aguas



Con Él crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Mc 15 27

Dos peregrinos de caminos de perdición confluyeron en tu cruce de caminos cuando vino a reclamarte la reina de la guadaña. Ante tu Divina Providencia, uno decidió purificar el terreno que transitaba su cotidianidad, transformándolo en sendero de conversión, de retorno a la casa del Padre, de perdón y penitencia. Lentamente fue extrayendo cada escollo con que sistemáticamente tropezaban las ruedas de su caravana. Bastó una mirada, una palabra… el arrepentimiento sincero… y el esfuerzo y el sudor de sacar una a una cada piedra que había ido preñando la linde. Sin embargo. lo sencillo es sentarse a esperar, sin abordar el sacrificio que supone cambiar el mundo que nos rodea… y el otro caminante renunció al arduo trabajo, dejando el sendero plagado de rocas.

Tú no impones acatar tu bendito mensaje. Lo muestras para que la humanidad comprenda la forma correcta de avanzar, de vivir. Y el libre albedrío del hombre determina su aceptación o su rechazo. Mientras tanto, reservas un lugar en tu ribera celestial al que quiera escucharte, ofreciéndolo todo a cambio de la amistad y el amor verdadero.
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jueves, 3 de abril de 2014

Nisán: XXX Alfa y Omega


Todos sus amigos y las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea permanecían a distancia, contemplando lo sucedido. Lc 23 49

Contemplé la epidermis de tu cuerpo ennegrecido, maltratado y lacerado por el rencor, la ira y el rechazo, intentando comprender, desde mi esquina de silencio y aflicción, la injusticia de tu muerte cruel y despiadada, mientras el perfume de la inconfundible nube de incienso que acaricia el litoral de tu grandeza impregnaba mi espíritu sometido a la tragedia, azotado por el látigo del determinismo más encarnizado. Todo se había consumado, porque así estaba escrito.

Repentinamente, de manera casi imperceptible, la armonía ancestral que envolvía tu figura, miserere de sentimientos doloridos, pareció transportar mi alma a la tierra prometida por la fragancia de tu evangelio, elevándola y convirtiéndose en bálsamo celestial para mi corazón marchitado de llanto y abandono.
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miércoles, 2 de abril de 2014

Nisán: XXIX En verdad era el Hijo de Dios



Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua. Jn 19 32-34

El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: "¡Verdaderamente, este era Hijo de Dios!" Mt 27 54

A lomos de la indiferencia, envuelto en el manto de la impunidad que mana del venero de la injusticia, se aproximó Longinos, el centurión del Imperio, a tu cuerpo masacrado y yerto atravesando con su lanza tu bendito costado para comprobar que tu muerte se había consumado. Y repentinamente, como únicamente el Cielo podría explicar, la profanación se convirtió en milagro y su corazón de roca en una metamorfosis de gloria en rosa de luz y de fe. Y en aquél preciso instante descubrió tu Divinidad.

Dichoso aquél que descubre la Verdad entre la penumbra de los días. Dichoso el que encuentra el perdón en los recovecos de la desdicha. Dichoso el que supera las dudas del palpitar cotidiano. Dichoso el que no precisa introducir el dedo en la herida para conocer al Creador del Cielo y la tierra, y para saber que Dios es Amor y Vida. Dichoso el que pronuncia el verbo divino que lleva escrito el pergamino del alma… y el que encuentra la Salvación huyendo para siempre del abismo del llanto.
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martes, 1 de abril de 2014

Nisán: XXVIII Expiración


Desde el mediodía, las tinieblas cubrieron toda la región. Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: "Elí, Elí, lemá sabactani", (...). Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías". En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber. Pero los otros le decían: "Espera, veamos si Elías viene a salvarlo". Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu. Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron. Mt 27 45-51

Llora el crepúsculo de Nisán a las puertas de San Pablo inundándose la primavera de oscuridad y penitencia. En el instante supremo del holocausto, el grito del Rey del Cielo retumbó en nuestras almas clavándose en los corazones… "Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has abandonado?".

Y hasta tu Divina esencia pareció por un instante ser incapaz de abarcar el significado de aquella locura. ¿Cómo asumir que aquellos que viniste a salvar de las garras del averno, te martiricen por miedo a lo desconocido y odio al diferente? ¿Cómo el propio Padre permite este horror y parece abandonarte? ¿Cómo no vamos a cuestionar nosotros, simples ovejas de tu rebaño exactamente lo mismo ante el mal del mundo, ante las guerras y el hambre, ante la muerte y la destrucción en nombre de miles de dioses perecederos? El cielo se apagó; El sol desapareció tras el azabache de las nubes sometido a la tempestad del drama y la tierra entera clamó dolorida entre truenos y relámpagos de furia. El mismo Dios expiraba en brazos de la desesperanza.
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lunes, 31 de marzo de 2014

Nisán: XXVII La Conversión



(…) lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Lc 23 33-34

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro lo increpaba, diciéndole: "¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que Él? Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero Él no ha hecho nada malo". Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino". Él le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso". Lc 23 39-43

He sido como un leño a la deriva en el río de mi existencia. En la cadencia de mi monotonía tropecé en miles de ocasiones con las piedras del sendero, empeñándome en despeñarme por el abismo de mis deseos y mis tentaciones. Y ahora, después de tantas equivocaciones, llegaste a mi ribera para hablarme de tu luz, para contarme que tu Padre es mi Padre; que como buen padre olvida los desprecios del pródigo, perdonando con una sonrisa mis culpas y mis faltas, con el infinito sacrificio que destila tu presencia en el cadalso de los pecados del universo. 
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domingo, 30 de marzo de 2014

Nisán: XXVI Madre e hijo


Junto a la cruz de Jesús, estaba su Madre y la hermana de su Madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la Madre y cerca de Ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu Madre". Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Jn 19 25-27

Maldita la crueldad humana, la iniquidad y la indolencia. Maldita la Tierra entera por consentir impunemente los siete puñales que se clavan en el corazón de una Madre desolada a los pies de su hijo agonizante…

Te miré la frente ensangrentada envuelto en mis pesadillas… pude sentir el escalofrío y respirar la humedad latente de los instantes en que empiezan a caer las primeras gotas de la lluvia de primavera. Observé el brillo en la mirada de María intentando imaginar lo que sentían sus entrañas… pero era imposible abarcar desde la orilla la dimensión del drama.

Y entonces, tu impresionante fortaleza asombró de nuevo mi espíritu vencido a la tragedia. Mientras la muerte te pretendía seducir, la miraste y le hablaste, convirtiéndola en guía de toda la humanidad… y hablaste a Juan, el que llaman el amado, y en su persona simbolizaste al rebaño que precisa de la mano de su Pastora. Porque Ella es faro para la embarcación en que navegamos por el océano de la tribulación, y es el oasis en que descansa el cansancio del devenir peregrino, y el asidero para el espíritu empujado al abismo de la duda… La luz que alumbra el sendero cuando la confusión nos atrae…

Y tu Madre se convirtió en nuestra Madre…
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sábado, 29 de marzo de 2014

Nisán: XXV La Exaltación del Perdón



La voz del centurión atruena en los espíritus afligidos con su impasible autoridad, con su inhumana indiferencia… con un dedo ordena levantar la cruz del destino para multiplicar nuestro dolor y arrojarnos por el abismo de la desesperación más oscura. Y me pregunto entre dudas y lágrimas si merece este sacrificio un universo que tolera que el Rey del Cielo sea masacrado y humillado sin mover un músculo para evitarlo. 

Quiero comprender la infinitud del miedo a ser crucificado a tu lado pero me rebelo vestido de la insurrección más inconsciente creyendo en mi ingenuidad que sería capaz de dar mi vida por Ti, ocupando tu lugar en el madero. Y descubro la realidad de mi cobardía al contemplar horrorizado cómo se va clavando tu silueta en el firmamento, mientras mi fe se desangra lentamente en la carencia más absoluta y en la lejanía del caudal de tu esencia que parece abandonarnos sin remisión…Y justo en ese instante, tu Divinidad derrama como una catarata de emociones tu Perdón a toda la humanidad, para que todo comience lentamente a adquirir sentido…
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viernes, 28 de marzo de 2014

Nisán: XXIV Crucifixión


Cuando llegaron al lugar llamado "del Cráneo", lo crucificaron… Lc 23 33

Han posado en el calvario la cruz del cénit del martirio para darte muerte clavado en ella. Una muerte que pretende ser humillante y que mutará en símbolo para millones de almas. La crueldad es excesiva… cuatro clavos perforan tu cuerpo maltratado para consumar la horrible tortura que padeces. Y tu Madre derramando lágrimas de desolación acariciando con su espíritu agonizante tus heridas, intentando sanarlas vanamente… pero no es posible… tu destino está marcado. Abrazaste la cruz conociendo el final del camino que iniciaste con tus hechos. Y asumiste con tu invencible valentía cada golpe, cada dolor, cada menosprecio… Y aunque podrías con un gesto hacer que todo esto pasara en un suspiro o simplemente que no sucediese, te ofreces como cordero para cumplir la profecía y para alumbrar a toda la humanidad.
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jueves, 27 de marzo de 2014

Nisán: XXIII Despojado


Le dieron de beber vino con hiel. Él lo probó, pero no quiso tomarlo. Mt 27 -34.

…los soldados (...) , tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo, se dijeron entre sí: "No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca". Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Jn 19 23-24.

Te han despojado de todo lo que tenías… separado de tu Madre, alejado de tus amigos, abandonado por tu grey y hasta privado de tus vestiduras… pero jamás podrán arrancarte la dignidad ni acallar el eco de tu Verbo. Desnudo frente al mundo, a pecho descubierto, envuelto en tu manto de Humildad y valentía… Sólo conservas la Cruz, la Fe y tus convicciones… tu esencia, tu mensaje, tu Verdad… y mi alma varada en tu orilla.

Porque por más que los truenos de la batalla retumben en el firmamento de la traición y la venganza, yo permaneceré a tu lado, pese a quien pese y caiga quien caiga. Y aunque la deriva de la duda y la desazón pretenda alejar mi barca de tu puerto, beberé de tu venero de Paciencia, para saciar mis ansias de navegar en otros mares, lejos de la turbación circunstancial. Y regresaré como la golondrina en primavera para devolverte con mi amor todo lo que quisieron arrebatarte las hienas del poder y la prepotencia y para reconquistar y proteger la libertad de tu Reino capuchino, derribando las murallas, calmando los vientos… recuperando tu Paz... y tu Esperanza…
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miércoles, 26 de marzo de 2014

Nisán: XXII Cirineo



Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Mt 27 -32. 

Soñé que estaba entre el gentío, lamentando y sufriendo tu suplicio inhumano e injusto; que me mirabas a los ojos solicitando mi ayuda calladamente… escuché al capataz de tu desdicha ordenar que ocupara tu lugar... y me vi dando un paso al frente, para compartir la carga que pretende hacer claudicar tu inmensa fortaleza. Soñé que me acercaba a tu ribera para ayudar a levantarte y alejar el madero de mis culpas de tu espalda azotada y ensangrentada. A veces cierro los ojos bajo la trabajadera e imagino que estás a mi lado, como uno más de los que anónimamente llevamos el costal en silencio. E imagino que comparto contigo el peso infinito de la carga que el destino te ha reservado.

Ojalá pudiera, Humilde entre los humildes, levantar sobre mis hombros la cruz del llanto que tan duro te ha hecho el martirio hacia al Calvario; esa que arquea tu espalda con el dolor del odio y el abandono. Por eso, Padre Mío, seré tu cirineo, el que comparta tu rumbo, el que defienda tu Cielo, el que te lleve en mis hombros mientras que Tú lo quieras... y cuando Tú lo mandes, el que deje su hueco al que quiera ser uno más en tu orilla de plegarias costaleras para alumbrar con el cirio de mis ancestros el sendero de tu Gloria, camino de la Esperanza...
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martes, 25 de marzo de 2014

Nisán: XXI La tercera caída


Cargado con el peso del pecado de la humanidad entera avanzas por los senderos que se difuminan entre oraciones y promesas de silencio. Observo cada paso que rachean tus sandalias intentando comprender de dónde proviene la fuerza imposible para continuar con tu chicotá de tragedia hacia el Gólgota de mis lamentos. Tres veces se doblaron tus rodillas, Caído y sometido al peso infinito e inabarcable para un ser humano. Y en tu eterna Divinidad te has incorporado con el Poder celestial del que se alimenta tu grandeza, el que me enseña a sobreponerme a mis miedos y mis fracasos, a las trampas que me regala la vida… y la muerte…

Porque esta carga sólo puede ser soportada por tus hombros y no existe relevo posible que ocupe tu sitio en esta trabajadera de desolación en que te hallas… nadie posee el poderío suficiente para sustituirte. Por eso te vuelves a levantar, una vez más, erguido como siempre entre el orgullo de hijo de Dios hecho hombre, y tu impresionante Humildad y Paciencia… pregonando a los cuatro vientos que nada podrá callar tu voz ni ocultar tu mensaje… jamás…
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