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martes, 6 de mayo de 2014

La Firma Invitada: El Rocío no es el camino, es Camino


"En la primavera llega la fiesta de Pentecostés y toda Andalucía se pone en camino"..." Ha resonado el mandato del Señor: "Id y anunciar a las gentes". 

En los últimos años, el trayecto de que realizan las hermandades hasta el Rocío, se ha convertido en el centro de atención de algunos llamados rocieros y de turistas y curiosos. Es verdad que el camino encierra toda la belleza, yo, hasta diría que tiene magia, pero los rocieros de verdad no podemos quedarnos sólo con el aspecto estético y lúdico. 

El camino como toda peregrinación tiene por objetivo un fin último, en este caso el encuentro con la Virgen. Hace unos años se puso de moda la frase " Yo hago el camino y en el Ajoli me vuelvo". Los buenos y verdaderos rocieros no entenderemos nunca esa afirmación. 

Como decía antes, el camino es una experiencia humana, llena de momentos inolvidables en plena naturaleza, como unos elementos que lo embellecen aún mas si es posible, como son la música del tamboril, los caballos, etc. Pero debe tener un elemento que va más allá, el camino debe ser preparación para el encuentro con la Madre. 


La distancia que existe desde nuestros pueblos hasta la aldea del Rocio, debemos recorrerla con el mismo espíritu que el pueblo de Egipto hacia la tierra prometida, sabiendo que al final de nuestro caminar, y por muy largo y penoso que este sea, vamos a tener la recompensa del ansiado encuentro. 

Todo en la vida cuesta trabajo, incluso tenemos la sensación, de que cuando deseamos algo mas lejos lo tenemos, y esa sensación, si la tenemos en el camino, y puede ser muy bueno, ya que alargar algo que no nos gusta, no debe importarnos, también ocurre, que cuando algo nos cuesta mas trabajo conseguirlo más lo disfrutamos y en el Rocío todo debe llevarnos a sentirnos plenamente felices de encontrarnos con la Blanca Paloma. Un encuentro que nos debe llevar a sentirnos más rocieros que nunca, rocieros de verdad, como la Virgen quiere, viviendo la Romería con verdadero amor a la que es Madre de Dios y Madre Nuestra. 

Cuando emprendemos el camino todos debemos llevar el mismo sentimiento y el mismo anhelo: Llegar a la aldea, al Santuario de las marismas almonteñas donde la Madre "Blanca Paloma" nos aguarda para juntos en la oración con ELLA, recibir la fuerza del Espíritu Santo que nos convertirá en pregoneros de un mensaje de paz y de gozo que la gente espera. 

En nuestra mente mientras caminamos andando, a caballo, en charret, carreta o tractor, resuena en nosotros esa estrofa de la vieja sevillana. 

La Ermita no es Ermita,
es un Sagrario
donde ha puesto Dios Mismo
su Relicario












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