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martes, 6 de mayo de 2014

La Chicotá de Nandel: ¡Qué cruz de cruces!


No sé si compartirán mi modo de ver las Cruces de Mayo en este 2014, pero no son las Cruces de Mayo de mi ciudad, lo que yo recordaba.

No voy a entrar en si el Gobierno Municipal, tendría que ver la imagen que están ofreciendo en cuanto a directrices formuladas para las fiestas, no quiero ni pensar lo que este año puede ser la feria. El partido político que nos gobierna, creo que era por muchos el esperado para que le diera un sentido mejorado a nuestro mes de Mayo, pero qué equivocados creo que andaban o andábamos los que así lo creímos.

En vez de cuidar cosas que tendrían que cuidarse por parte de todos, se ponen puertas al campo a veces, en temas que no es que sean secundarios, sino chorraditas mayúsculas, y sin embargo, no se preocupa nadie del civismo que todos, todos, tendríamos que tener.

No creo que para el visitante, y bueno, para el de aquí tampoco, sea muy agradable ver a la mayoría de calles que eran cercanas a alguna Cruz de Mayo, (digamos, de las llamadas grandes, o las de más bullicio) llenas de vasos de plástico, bolsas de basura contenedoras momentos antes de los “utensilios para el perfecto botellón”, hasta puertas de viviendas particulares llenas de orines.

Yo entiendo que los chavales, la juventud divino tesoro que florece aunque sea torcida, deberían de saber qué son las Cruces de Mayo, y cuidar las costumbres de nuestra, que también es su ciudad.

También los comprendo, en cuanto a que algunos quieran hacer botellón aunque no toque en estas fiestas, pero se podría alojar a esta práctica en algún lugar en concreto, y no ver como los aledaños de algunas cruces, o las mismas incluso, estaban copadas por muchachitos sentados, o no, con vasos de cubalitros, calimocho, o como quieran llamarlos.

La música, cosa que deben de cuidar las Cruces de Mayo, que son las que precisamente se quejan de los botellones que les plantan los chavales, no es que tampoco sea la más adecuada para acabar con esta práctica. Algunas Cruces, son infinitamente más parecidas a una Cruz de Mayo del Caribe, o directamente de una discoteca de la ya desaparecida ruta del bacalao.

Todos quieren cambios para mejorar lo suyo, pero nadie, nadie, mira qué deben de cuidar ellos mismos para poder ayudar a cambiar lo que piden a otros que cambien o les ayuden a quitar en sus Cruces.

No creo, que la solución implantada en la Cruz de Mayo del Bailío, vallando la cuesta, haya sido muy acertada. Ahí se ponía muchísima gente a disfrutar de la Cruz, sin tener que estar arriba con el bullicio concentrado, el paso por el pasillo que quedaba entre el vallado y la pared, era un cúmulo de peleas, de empujones, de impracticable andar a veces.

Al final, todos optaremos por no ir ni a Santa Marina, ni al Bailío, porque es que no se puede estar sin que te atropelle la masa. Se opta, como yo he hecho este año, por Cruces de Mayo más familiares, Cruces de Mayo con más sabor a lo que deben de ser. Alterne con comida o bebida entre amigos, y baile de sevillanas entre mujeres y hombres que dan el verdadero sentido a la fiesta.

En fín, mi enhorabuena a la Cruz de San Francisco, por su primer premio, y su forma de entender esta fiesta. Ya para feria, como he dicho antes, veremos a ver qué nuevos horrores o aciertos nos encontramos. Yo, como siempre, tengo claro qué casetas visitaré, las que me recuerden a la Feria que muchos queremos, familiares, con sabor a Andalucía, donde todos, entre la fiesta propia, seamos cívicos con lo nuestro, y miremos por el más allá, que es hacerle ver al que así no lo vea, que las fiestas propias de nuestra ciudad, de Andalucía, no pueden mancharse con prácticas o leyes mal enfocadas.











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