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lunes, 16 de noviembre de 2015

La Chicotá de Nandel: Abracen a su Hermandad


Guerras, muchas guerras. Uno pone la televisión, y ve la masacre. Uno mira twitter, y se encuentra con actoruchos, con artistuchos, con presentadoruchos, normalmente de la misma o las mismas cadenas, y solo ve la vergüenza de que un español pueda decir tanta sandez junta. Uno echa un vistazo a facebook, y se encuentra a gente que pelea por el simple hecho de haber puesto una bandera de un país, nuevamente manchado de sangre, o de otro, y solo ve peleas vanas, peleas tontas, que son las que protagonizan los tontos, los vanos de mente, sobre todo de personalidad e ideas.

No echaba balones fuera, ni ponía paños calientes nuestro Papa Francisco, el cuál, ya hace bastante tiempo que anunció que la guerra estaba en marcha, que la mecánica estaba engrasada, bien engrasada, los batallones orquestados, bien orquestados, pues son batallones de muerte, tanto para matar, como para morir. 

Parece que los Hermanos Mayores de nuestras hermandades hace solamente unos días, nuestra Agrupación de Cofradías, nuestros Representantes Eclesiales, han puesto ya pie en pared para decir ¡basta! La inercia de siempre dar palos a los mismos, a los cristianos, y los políticos de la ciudad, a los que incluso algún cristiano ha puesto en el sillón, orquestando también pequeñas batallas, pequeñas guerrillas, con el odio, con la desvergüenza por bandera... ¡qué pena da todo! Guerras, batallas, grupos de presión, y tontos en los sillones, puestos en esos sillones... ¿por quién? ¡Enhorabuena a los premiados!

Hoy hemos tenido la gracia de ver a los políticos de nuestra ciudad, en pleno, representando a todos los cordobeses, diciendo como los cofrades el otro día, un ¡basta ya de derramar sangre!

Luego, hemos podido observar con vergüenza absoluta, a vista de todos los pueblos, a un grupo de esos partidos, porque mientras Ciudadanos, Partido Popular, y Unión Cordobesa, se han ido por eso, pues por vergüenza, allí han quedado los de Izquierda Unida (el partido del costalero arrepentido), Partido Socialista (partido de la gran alcaldesa, la manejada), y Ganemos (de los que me reservo adjetivo alguno). Estos señores, han plantado cara a Francia, puesto que han mordido la mano que les disparó el otro día.

Los cofrades, debemos ser más inteligentes, ni entrar en guerras, ni en despropósitos, ni en informes de cierto sitio o de otro sobre nuestra Catedral, y digo nuestra, porque somos cordobeses, y siempre ha sido así.

Solo me queda una duda, y es que no entiendo la táctica de estos personajes, los que deciden en el edificio ese feo que hay frente a San Pablo. Ya no sé, si querían nuestro plante, o nuestra defensa de lo nuestro, o ahora están buscando qué hacer, para echar ellos la meadita más larga. Con esta gente, la verdad, me pierdo y mucho.

La única forma de que el cordobés viva su cristianismo, libremente, es este año enfundándose una túnica, bajando con las hermandades a la catedral. No sirve de nada que vayan todas las hermandades, mientras los cristianos solo miramos, hay que participar, abrazar a las hermandades. Ese debe ser el proyecto de la Catedral, el real, esa, debe de ser la gran respuesta de los cristianos, pacíficamente, abrazando a nuestras hermandades, a Jesús, a su Bendita Madre, al olor de Jazmín en el Patio de los Naranjos. 

Para terminar, les dejo quizá lo poquito que he podido ver en un medio social en estos días, y que me ha encendido un poco la bombilla que ilumina el camino, el de la paz, el que debemos seguir los cristianos, los que tengan otra cultura, incluso otro Dios. No es más que la carta de una persona que siempre, cuando estuvo aquí en Andalucía viviendo, más concretamente en Sevilla, respetó, aprendió, disfrutó con nuestra cultura, a pesar de tener él otra Religión. Es la Carta abierta al mundo, a la paz, de Frédéric Kanoute, la cuál, les dejo con su texto íntegro: 

“Es cierto que los musulmanes tenemos un problema con grupos radicales que en nombre de nuestro Dios actúan de forma equivocada. Es una pena, nuestros textos sagrados hablan de paz y de mejorar la vida del prójimo. El Islam no admite la violencia. Para mí, la religión nunca ha sido un conflicto. Me crié en una familia con una madre cristiana y un padre musulmán. He convivido con gente que no cree en Dios, que cree en Alá o en el Dios cristiano. Es algo a lo que estoy acostumbrado desde pequeño y siempre he respetado la libertad de cada uno en creer en lo que considere mejor para su vida”

Que Dios Nuestro Señor los cuide, los guíe y los guarde. Hasta la semana que viene.


Fernando Blancas Muñoz












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