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domingo, 5 de junio de 2016

De Cerca con Francisco Carbonero y Carlos Recio: "Los sagrarios están dentro de los templos, no en la puerta"


Guillermo Rodríguez. Los procesos electorales que tienen lugar en el seno de una hermandad pueden ser vividos de muy diversa forma, dentro un amplio espectro de posibilidades que van desde la estabilidad hasta el crudo enfrentamiento y la realidad que asola a algunas de nuestras corporaciones lo evidencian. 

Por eso, en los tiempos que corren, cuando en una cofradía el testigo se pasa entre manos amigas, entre personas que llevan años trabajando codo con codo por el bien común, con un proyecto definido y estable con notable éxito y demostrando que hay cosas en la palabra hermandad, mucho más importantes que un estreno aleatorio año tras año, es necesario que se aplauda desde la opinión pública y publicada. 

En esta ocasión, en GdP hemos querido hacer una entrevista diferente, estando presente en una conversación entre dos amigos que se quieren y se respetan. Francisco Carbonero (Curro), hermano mayor de la Hermandad de la Agonía durante los últimos ochos años y Carlos Recio su sucesor a raíz del cabildo de este domingo 5 de junio y de cuyo proyecto ya les hablamos en GdP.

Una conversación amena y saludable que demuestra que existe esperanza para quienes creemos que se puede hacer hermandad de otra manera. Una charla en la que analizan sus vivencias, el pasado, el presente y el futuro de su hermandad y la actualidad cofrade relacionada inexcusablemente con el posible traslado de la carrera oficial a la catedral. No pierdan detalle. No tiene desperdicio.


¿Qué le empuja a Carlos Recio a presentarse al cargo de hermano mayor?

Carlos Recio.- La ilusión de seguir con el trabajo que estamos haciendo. Llevo ya con Curro ocho años en la junta de gobierno y hay unos proyectos que para mí son muy ilusionantes. También la responsabilidad al ver que no hay tantos candidatos porque en una hermandad es complicado dar este paso, aunque sí mucha gente que está dispuesto a trabajar a mi lado y continuar con un gran proyecto no sólo cofrade sino como hermandad a la que le hemos dado un impulso en estos años… integración en la parroquia, caridad, el palio…

Ha mencionado dos conceptos interesantes: ilusión y continuidad. ¿Estamos ante un traspaso de poderes en toda regla? ¿Su idea de mandato es de absoluta continuidad o tiene intención de implantar su propio sello?

CR.- Curro y yo somos amigos de hace muchos años pero evidentemente tenemos una personalidad muy diferente. Curro le ha dado en estos ochos años su carácter e intentaré darle también mi sello, pero cuando hablamos de una cofradía no podemos hacerlo de personalismos, hay unos proyectos que están ahí. Se puede diferir en el trato personal, el enfoque, pero el proyecto está ya decidido y definido. Es una continuidad sana. Si cada ocho años se cambiase el rumbo en una hermandad sería un desastre.

¿En qué concretaría ese sello? ¿Qué le gustaría aportar a la cofradía para hacer distintiva su gestión?

CR.- Es complicado responder a eso. En el fondo hay mucho de lo que ha hecho Curro que a mí me gustaría continuar. Me gustaría profundizar en la integración con la parroquia y que los hermanos sigan sintiendo como una necesidad pertenecer a la cofradía, que no sean hermanos de tránsito. Nosotros somos una hermandad joven que no tiene esa tradición de generaciones y generaciones y me gustaría que pudiéramos dar el salto de ser una hermandad generacional y algún día que puedan salir juntos el padre, el hijo y el nieto, que es algo que yo creo que le falta a la hermandad.

¿Qué significa para ambos la Agonía?

Curro Carbonero.- Yo nací en el barrio de modo que para mí el Cristo de la Agonía es la imagen devocional desde mi nacimiento, con una acentuación familiar porque soy el primer eslabón en esta cofradía de mi familia, pero el capricho de mi abuela fue apuntarme en esta hermandad porque el primer hermano mayor vivía justo en la casa de al lado y el deseo de mi abuela era que su nieto saliera vestido de nazareno. Con cuatro años me vestí de nazareno y hasta el día de hoy. Para mí la Agonía es todo, un modo de vida, una forma de pensar. No hay día que no me levante y no tenga a la hermandad en la mente. Cuando eres niño sueñas con ser nazareno, costalero, capataz… y el último sueño, algún día mandaré en esta cofradía… en esta cofradía sólo me queda un sueño por cumplir y es ver a la Señora en la calle.

CR.- Mi vinculación es distinta porque mi hermandad de cuna es la Sentencia pero al ser esta mi parroquia, desde chico veníamos aquí a a misa, recuerdo las homilías de D. Agustín, mis amigos de la infancia, la verbena con el coro de la Sentencia con el que veníamos a cantar… el cambio de día fue fundamental para mí porque yo salía el Lunes con la Sentencia. En cuanto la cofradía pasó al Martes Santo cogí mi faja y mi costal y me incorporé de pleno derecho a la cuadrilla de costaleros. Para mí la Agonía es un sentimiento. Cuando en la vida surge un contratiempo, un problema, a mí me viene la imagen del Señor, pero al mismo tiempo es un sitio en el que estoy a gusto con la gente. Me llevo muy bien con todo el mundo porque aquí todos somos una familia, aquí nos conocemos todos. El primer año que estuve en Angola con Médicos sin Fronteras, el Martes Santo se leyó una carta que yo había enviado para la cuadrilla cuando llegó el Señor a Mirabueno, lo que provocó que mi hermana que salía de nazarena y mi madre empezasen a llorar. Recuerdo que era una época complicada por la guerra que sufría el país y justo el Martes Santo no hubo bombardeos. Lo que quiero decir es que esta es una hermandad muy ligada a sentimientos,  recuerdo cuando llegábamos veintitantos debajo del Señor y parecía que no íbamos a poder y podíamos. Es una hermandad implicada en el barrio. Es todo. Una manera de vivir.

¿Qué significa la Agonía para el barrio?

CC.- Yo creo que hay dos partes perfectamente diferenciadas. Una es la cofradía, que es el Martes Santo y otra es el tirón devocional que tiene el Cristo en la parroquia. El Cristo en la parroquia es lo máximo. Todos entramos en la parroquia y, es verdad que deberíamos irnos a la nave de la izquierda, al sagrario, pero prácticamente todo el mundo va a la nave de la derecha a mirar al Señor. El Señor ha estado presidiendo el altar mayor más de 25 años con lo cual era la imagen representativa de la iglesia. Después con el nuevo retablo de Santa Victoria pasó a ocupar su lugar actual. Y luego el Martes Santo.

Aquí todo el mundo es de la hermandad de una manera devocional. Somos 400 hermanos pero de la hermandad somos 2000. Aquí todo el mundo opina de la cofradía, se siente con ese derecho, lo que nos sirve para mejorar porque cuando escuchas que alguien dice algo de la cofradía, aunque no sea hermano, le escuchas. Si conseguimos llegar a alguien que lleva toda su vida en el barrio aunque no sea hermano significa que podemos llegar a conseguir cualquier cosa. En el barrio no podemos crecer más, ocupamos todos los ámbitos, ya estamos creciendo fuera del barrio pero el barrio se cerró hace veinte años por el plan de urbanismo y ya no tiene capacidad de crecimiento con lo cual ahora llega el momento de crecer por los cambios generacionales, el momento de que lleguen los hijos.

CR.- El Cristo es el puente que une al barrio con la iglesia. El otro día cuando fuimos a ver a personas ancianas y enfermos a sus casas con motivo del día del Corpus, me encontré con una mujer que vive sola, que camina agarrada a un bastón en unas condiciones precarias y se cayó en el cuarto de baño. Lo que me dijo que le dio fuerzas para levantarse fue que lleva una foto del Señor en el bastón. Me dijo que se agarró al Señor y Él fue quien le ayudó a levantarse. En el barrio todo el mundo tiene presente al Señor aunque no sea de la hermandad y por supuesto todo el mundo opina. Si le llevas a la Catedral unos días para salir de allí todos opinan porque es a su Padre a quien te llevas.

¿Qué ha aportado la Virgen de la Salud en todo esto?

CC.- Primero fue la necesidad lógica de tener una devoción mariana, influida por D. Agustín y Francisco Madero. Se encargó y pagó a Miguel Ángel y llegó, pero yo creo que el verdadero tirón de la Virgen fue tras su restauración. Al principio tenía una devoción muy particular y pequeña, pero a partir de la restauración, del aniversario, del cambio de pensamiento en la hermandad para darle el lugar que le corresponde, parece que ya está en la calle. En la Córdoba Cofrade todo el mundo sabe que aún no ha salido pero todo el mundo es consciente de su presencia.

¿Se vive como una necesidad verla en la calle?

CC.- Se lleva 20 años diciendo que en unos años Ella estaría en a calle. Esta junta de gobierno ha sido la verdadera impulsora de un proyecto para conseguirlo y ahora sí podemos decir que en unos años será una realidad, menos de cinco, pero no de una manera soñadora como hace veinte, ahora es tangible. Hay mucho hecho y un proyecto económico aprobado por los hermanos. Hay un trabajo que implica que en dos o tres años la Virgen esté en la calle, sin prisas, si no está, no está, pero hay que marcar una fecha, si no cuesta más trabajo alcanzar los sueños.

CR.- Ahora mismos lo que estamos haciendo es construir poco a poco. Si quieres salir a la calle tienes que tener las jarras, la candelería, los varales… Nosotros vamos haciendo las cosas al ritmo que permite la economía de la hermandad, una hermandad humilde, aquí no hay una condesa, para salir dignos. Sabemos que no vamos a salir con el paso completo.


¿Qué importancia tiene el compromiso social en una hermandad como esta?

CR.- Crucial. Aquí la crisis llegó antes de tiempo. Sus primeros estragos se empezaron a notar pronto. Ha habido momentos en que la parroquia ha estado desbordada con 300 o 400 personas acudiendo para solicitar ayuda, de modo que nos lo marcamos como prioridad. No se pueden hacer cosas cofrades sin hacer cosas de hermandad.

¿En qué se traduce ese compromiso social?

En proyectos tangibles. La hermandad sostiene aproximadamente un 35% del presupuesto de Cáritas de la Parroquia con un ingreso mensual además de estar atentos a necesidades particulares. Por ejemplo hace un par de años en el colegio público había unos niños escolarizados que no tenían posibilidad de tener sus libros de infantil. La hermandad becó a esos niños. Tenemos el proyecto de inserción de chavales inmigrantes. Cuando cumplen 18 años los chicos inmigrantes que están tutelados por la Junta de Andalucía pierden los pisos que se les facilita. Se les paga una plaza en el albergue juvenil pero al no haber una tutela suelen abandonarlo. Con un sacerdote se montaron unos pisos en los que hemos llegado a tener 23. Ahora tenemos a 11 gracias a la actuación de organizaciones como Proyecto Don Bosco y Córdoba Acoge que han hecho otros. La hermandad se encarga de coordinar esos pisos que están en el Parque Cruz Conde, presentando el proyecto, canalizando las subvenciones y en la organización diaria. En Zimbabwe tenemos también nuestro proyecto de colaboración sosteniendo económicamente a diez enfermos sin recursos con una aportación mensual y junto con Manos Unidas y la Diputación el sostenimiento de chicos huérfanos a quienes se les proporcionó una casa de acogida en la que hay 36 chavales de un total de 200 que allí son atendidos. Este año el proyecto de nuestra anual semana solidaria va dirigido a ampliar el área de nutrición del hospital de la casa de acogida para paliar, en la medida de nuestras posibilidades, los efectos que la sequía y el VIH provocan en muchos niños.

¿Qué lugar ocupa la banda en la hermandad?

CC.- La banda siempre ha ocupado un lugar privilegiado aunque es cierto que en estos últimos años hemos estado mucho más pendientes de ellos por el hecho de que así lo demandaban. Ellos querían que hubiese una canalización, una proyección de trabajo, una organización y una estructura. Una vez que se ha ordenado la banda se ha visto incrementada su personalidad. Se ha evolucionado musicalmente de una manera abismal, aunque esté feo que lo diga el hermano mayor, pero es un hecho consumado, una realidad. Ha sido un proceso muy lento, porque sostener una banda es muy complicado, pero la hermandad ha visto la banda como una de sus prioridades. Se podían haber proyectado económicamente otras cosas si la banda no hubiese estado ahí, pero la hermandad siempre lo ha tenido claro. Hoy por hoy la banda se autofinancia y existe el compromiso de proyectar al unísono con la hermandad. De hecho la bambalina frontal se va a presentar en un par de meses y posiblemente el 100% del coste sea sufragado por la banda.

CR.- La clave ha sido no verlo como algo meramente económico lo que ha provocado que ellos también se hayan sentido siempre arropados. Siempre hemos tenido claro que la banda era una inversión humana.

CC.- El éxito creo que además ha estado en que la banda es la hermandad y la hermandad es la banda, independientemente de su esfuerzo, su dedicación, su trabajo. Aquí existe un proyecto único, nunca me ha gustado diferenciar entre banda y hermandad.

¿Qué le ha quedado pendiente a Curro Carbonero al frente de la hermandad?

Pendiente nada porque yo no considero esto como un punto final. Pienso que cuando se es elegido hermano mayor nunca dejas de serlo. Ahora me toca descansar y trabajar en un segundo plano, pero voy a seguir ahí. Si dos personas empujan lo hacen con más fuerza que uno sólo.

¿Qué le gustaría que dijeran de su mandato?

Me conformo con lo que yo siento. No necesito que nadie venga a decirme lo que se ha hecho. Yo sé lo que se ha hecho. Esta cofradía ha evolucionado muchísimo en estos años y esa era mi meta. Yo quería una cofradía como las que a mi me gustan. Dentro de nuestras posibilidades hoy la Agonía está perfectamente situada y valorada en la Córdoba Cofrade.

¿Dónde situarían el origen del cambio sustancial que se ha producido en la hermandad? ¿Existe un momento crítico a partir del cual comenzó la metamorfosis?

CR.- Ha sido una evolución natural. Cuando se analizan los documentos desde el libro fundacional todos los proyectos han ido encajando, la Virgen, la Carrera Oficial, la casa hermandad… Con la consolidación de cada proyecto se ha ido diseñando el rumbo.

CC.- Hay un hito claro. En el momento en que en esta cofradía entraron a dirigirla personas con mentalidad cofrade comenzó al cambio además de esa evolución natural. Cuando se decidió ponerle capa al nazareno se hizo pensando en una hermandad de barrio o cuando se le puso la cera roja al Señor lo hizo pensando en que somos sacramentales, cuando se diseñó un paso de caoba y plata lo hizo pensando en un estilo renacentista y en un corte de cofradía. Desde aquél momento la unión de todas las personas que han pasado por esta hermandad ha provocado lo que es hoy nuestra cofradía. Podemos decir evidentemente que uno de los cambios importantes se produjo cuando Antonio Ranchal entró en la junta de gobierno como hermano mayor. Estuvo trabajando cuatro años y medio e hizo una labor magnífica en ese cambio a cofradía que los demás hemos seguido trabajando, de una u otra manera.


La hermandad de la Agonía ha doblado sus cifras de nazarenos en los últimos años coincidiendo con la salida desde la catedral. ¿Volveremos a ver salir a la hermandad desde su barrio?

CC.- La hermandad ha visto incrementada su nómina por muchos factores. Es evidente que esta hermandad es atractiva. Hay quien se acerca a ella por la obra social que es un cañón y hoy en día sacamos a la calle a un 65% de hermanos. Pero está claro que este cambio está también relacionado con la importante reducción de itinerario.

CR.- Ahora mismo no se contempla volver a salir del barrio. Nuestro templo de salida es nuestro Templo Madre que es la catedral.

CC.- No contemplamos dejar de salir de allí hasta que no se nos exija.

CR.- Nosotros ahora mismo dejamos de salir de nuestra casa para hacerlo desde la casa de nuestra madre, ahora está claro que si te ponen un altar en la puerta no vamos a tirarlo.

¿En qué condiciones está prevista la salida del palio?

CR.- Saldrá con los varales que ya tenemos, la candelería también provisional, las jarras y los violeteros sí serán los definitivos que está haciendo Valera y el frontal de la bambalina bordado. Nos hubiera gustado salir con los varales nuestros pero se nos puso a tiro una ocasión excepcional y la aprovechamos. Y con la corona, que no es una corona cualquiera y la toca que ya se está bordando.

CC.- La toca que es un espectáculo.

¿Qué cree Carlos Recio que le falta a la hermandad de la Agonía?

CR.- Lograr meterla en el ADN de los hermanos. Lograr que la vivan como algo esencial en sus vidas, que la sienta como algo suyo. Una vez que eso ocurre es imposible desligarse de ella.

Hablemos de la Catedral. ¿Qué opinión les merece lo que ocurrió en la asamblea?

CC.- La asamblea y así se lo dije al presidente, no estaba bien enfocada. Esa reunión no tenía que haberse producido en esos términos. Tú nos tienes que convencer, no vencer. ¿Tú tienes un proyecto? Preséntanos el proyecto, los números, los horarios y los itinerarios y sobre eso trabajamos. No se puede llegar a solicitar permiso para trabajar por esa carrera oficial cuando eso ya se dijo en 2013. Entonces ya se le dio permiso para trabajar en ese sentido. Lo de ahora es más de lo mismo. El otro día parecía que había que aprobar algo para que en Septiembre estuvieran los palcos montados y creo que Córdoba no tiene ni la obligación ni la necesidad de correr de esa manera. Lo que está claro es que el cambio está muy cerca, yo veo cerca incluso la segunda puerta, más cerca que cualquier otra cosa, y si no tenemos segunda puerta… creo que las cofradías debemos seguir apostando por esa segunda puerta, si no, no se va a hacer nunca. Nadie necesita una segunda puerta en la catedral salvo las cofradías. Si no presionamos nosotros nadie lo va a hacer. Hay que estudiar cuáles han de ser las medidas de presión para lograrlo. Los que ya hemos vivido lo que es estar dentro de la catedral sabemos lo que significa. Hay hermandades que no saben lo que es vivir una estación de penitencia dentro de la catedral. Una hermandad que lo prueba no quiere volver a quedarse fuera. Y además en nuestro caso lo que se plantea nos perjudica sobremanera.

La sensación que llega a los que no estuvimos dentro de la asamblea es que hay un cambio de dirección, parece que ya no importa tanto entrar dentro de la catedral y que es suficiente con el Patio de los Naranjos. ¿Comparten esa sensación?

CR.- A nosotros nos indican que esto sería una solución provisional mientras se soluciona el asunto de la segunda puerta por la que se va a seguir luchando. Yo pienso que si se aprueba no entrar dentro del templo dilataría el tema de la segunda puerta.

¿Dilataría o cerraría?

CR.- A esos niveles no llego pero creo que, en cualquier caso sería un error quedarse en el Patio de los Naranjos.

Cuando hablan de medidas de presión ¿a cuáles se refieren?

CC.- Si hacemos esta carrera oficial que propone la Agrupación de Cofradías… si dependiese del obispado o las cofradías la celosía estaba quitada. Pero la decisión la han de tomar los políticos y si ven que se ha solucionado el problema que organizativamente es factible, que en números económicos para la ciudad es sublime (las cifras hablan de un 25 % más este año), sin abrir la segunda puerta nos equivocaríamos. Los políticos han de ver que para trasladar la carrera oficial es imprescindible la segunda puerta y sin eso es imposible. Si nosotros damos la posibilidad de irnos a la catedral sin la necesidad de que se mojen las manos, les estamos dando la solución perfecta. Ir a la catedral sin entrar. Hemos demostrado este año que el edificio no se ve perjudicado por el paso de las cofradías que era una de las condiciones que exigía el famoso informe. Hay informes del Icomos que decían que no se podía hacer lo que se hizo con el Puente Romano y se hizo porque la Junta de Andalucía dijo que sí. Ahora es lo mismo. Los informes negativos no son vinculantes para hacer la obra, ¿por qué ahora si lo es?


Entonces ¿la opinión de la Agonía es que no se cambia la carrera oficial mientras no se entre dentro del templo?

CR.- Nuestra opinión es que tenemos que entrar dentro del templo.

CC.- … y para ello es necesario que haya una segunda puerta.

De aquí al año que viene imaginemos que no se puede abrir la segunda puerta. ¿Cuál es la posición de la Agonía para el año 2017?

CR.- A día de hoy la posición de las hermandades del Martes y Viernes Santo es entrar en la catedral.

CC.- Las hermandades de esos días dejaron claro que no ponían pegas para trasladar la carrera oficial pero siempre entrando dentro de la catedral. Es evidente que el Patio de los Naranjos es también lugar sagrado pero también lo es el patio de la iglesia de mi barrio pero lo realmente sagrado es donde está el Santísimo. Es cierto que el Santísimo sale a vernos si está fuera pero no olvidemos que los sagrarios están dentro de los templos, no en la puerta. Este año hemos ido todos a la catedral sin necesidad de cambiar la carrera oficial, sigamos haciéndolo así mientras no tengamos la segunda puerta. Llevamos 40 años haciendo carrera oficial en las Tendillas, no se por qué hay ahora tanta prisa.

CR.- Lo que se vivió en la asamblea es que no había la misma unanimidad que cuando se tomó la decisión de acudir todos este año. Ahora cada cual quiere defender su parcela. Cada hermandad tiene sus problemas y sus peculiaridades. Cada cual deba analizar en lo que afecta tener que alargar los recorridos o dar determinadas vueltas, pero lo que tenemos que tener claro es que el objetivo debe ser bajar pero no de cualquier manera, sino de forma tranquila y sensata.

CC.- Esta decisión debe tomarse siendo consciente de que “es para los restos”, es el traslado “universal”. No es un proyecto de un presidente o un hermano mayor, es un proyecto de ciudad y en los proyectos de ciudad los que se tienen que “pringar” son los políticos no las hermandades.

CR.- Este año las hermandades le dijeron a los políticos “esto es bueno para la ciudad, ahí lo tenéis”.

¿Lo de la asamblea fue pedirle un cheque en blanco a las cofradías?

CC.- Totalmente.

¿De quién ha de ser la iniciativa?

CC.- La iniciativa la debe tomar la Agrupación en consenso con las hermandades. Tenemos unas personas que nos representan que son el presidente y su junta de gobierno que están haciendo un trabajo magnífico, pero a veces no hay que hacer las cosas bien, hay que hacerlas muy bien. Ellos son los que deben trabajar y nosotros valorar su trabajo. Ellos propusieron bajar este año para demostrar que necesitamos una segunda puerta. Los esfuerzos de las hermandades en 2016, ¿en qué quedan? Bajó todo el mundo a la catedral a una carrera oficial oficiosa para demostrar que no iba a sufrir por el paso de las cofradías ni iban a haber problemas de orden público.

CR.- La agrupación debe liderar el proceso pero sin prisas y en consenso. No podemos dar un mal paso.

CC.- Un mal paso sería lo que se ha planteado. Si no se hace lo que se pretendía  originalmente nadie va a volver a plantear la carrera oficial en décadas, esto sería definitivo. La agrupación está haciendo un trabajo impresionante para lograr un punto de encuentro, quizá no se ha hecho aún todo el trabajo que se debe hacer.









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