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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Lorenzo De Juan acepta ser el capataz de la Buena Muerte


Carlos Gómez. Volvieron las aguas a su cauce después del riesgo de tormenta. Así podría resumirse lo que finalmente ha terminado ocurriendo en la hermandad de la Buena Muerte tras el conato de incendio provocado a consecuencia de la intención del equipo de gobierno de la corporación de San Hipólito de realizar un trueque de capataces entre Lorenzo De Juan, un clásico y uno de los capataces con mayor experiencia de cuantos se mantienen en activo y hasta ahora capataz del paso de palio de la Reina de los Mártires y Enrique Garrido, uno de los capataces emergentes con mayor proyección de la ciudad de Córdoba que abandonará su lugar como capataz del paso del Cristo de la Muerte para situarse en el lugar ocupado por De Juan hasta la última Semana Santa.

Recordemos que la noticia saltó a la opinión pública el pasado 13 de octubre cuando en este medio se adelantó que, esa misma noche, estaba prevista una reunión de la junta de gobierno de la hermandad de la Madrugá para abordar, entre otros asuntos, esta propuesta. A raíz de la información publicada la reunión original fue suspendida y pospuesta al lunes siguiente, cuando la convocatoria tuvo lugar y se materializó la propuesta que quedó pendiente de aceptación por parte del veterano capataz. Una aceptación que se produjo el pasado viernes 28 de octubre, lo que cierra el círculo y, en principio, apaga cualquier rescoldo que hubiera podido quedar encendido. De hecho según apuntan determinadas fuentes, Garrido ya habría contactado con algún miembro de la cuadrilla de la Reina de los Mártires para poner de manifiesto que cuenta con sus servicios aunque entendería cualquier decisión que se pudiera tomar tras la marcha al paso de Cristo de Lorenzo De Juan. Sea como fuere la mayor parte de sus hombres de confianza ya habrían manifestado su intención de continuar a las órdenes de Lorenzo De Juan bajo las trabajaderas del Señor.

Esta medida representa una verdadera revolución en la fisionomía de la corporación que dirige Antonio Leiva, y su primera gran decisión de calado desde que fuese reelegido como máximo representante de la hermandad en las elecciones celebradas el 27 de diciembre de 2015, con un inequívoco resultado de 70 votos a favor y uno en contra lo que evidenció el amplio apoyo cosechado para perpetuar su proyecto. Se da la curiosa circunstancia de que Leiva, que ocupa el sitio que le corresponde como Hermano Mayor en el cortejo de la hermandad que preside, forma parte del equipo de capataces de Garrido, su Vice Hermano Mayor, en el resto de pasos cuyas cuadrillas manda, la Soledad de Santiago, La Virgen de las Lágrimas de la Misericordia y los dos pasos de la Cofradía Universitaria.



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