En apenas dos días, Córdoba se llenará de rocieros de toda Andalucía, que vendrán a disfrutar del Rocío de la Fe, la primera procesión Magna Rociera que se celebra. El hermano mayor del Rocío, Bernabé Jiménez, califica el acto de histórico y confía en que el desfile procesional sea "un transcurrir de emociones".
-¿Por qué surgió la idea de organizar la Magna Rociera en Córdoba?
-Todo surgió por iniciativa de un hermano a raíz de todas las procesiones magnas que se están organizado. Él me trasladó la idea de hacer conferencias o charlas y culminar todos los actos con una procesión extraordinaria. Barajé todas las opciones y lo que más me impacto fue la procesión extraordinaria. Comenté la idea a todas las hermandades de la provincia y les pareció muy buena. Así, hasta el sábado, que será una realidad. Llevamos trabajando muchos meses en ella, aunque no se hizo público hasta que se celebró el Vía Crucis Magno para que no coincidieran. Esta procesión es histórica porque no se ha realizado nunca en ninguna ciudad de España. Es la primera vez que se celebra, es un acto inédito y estamos muy ilusionados.
-¿Qué diferencias habrá entre el Vía Crucis Magno y la Magna Rociera?
-Muchas. Estamos hablando de hermandades de penitencia y hermandades de gloria. Todo va acorde con nuestra idiosincrasia, con nuestros caballos, las mujeres que quieran irán vestidas de flamenca, los hombres que vayan dentro del cortejo tienen que llevar traje oscuro... Los cortejos son totalmente diferentes. Otra diferencia es que en el Vía Crucis Magno iban 18 pasos y aquí van cinco carretas. Pero en realidad todo tiene el mismo sentido religioso por el Año de la Fe, que es lo que importa.




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