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miércoles, 12 de agosto de 2015

Enfoque: Salir del armario


Blas Jesús Muñoz. Recientemente el torero francés, afincado en Sevilla, Sebatián Castella defendía públicamente la Fiesta en una Carta al Director publicada en el diario El Mundo. La misiva comenzaba así: "Mi nombre es Sebastián Castella y soy matador de toros. Sé que en los tiempos que corren no es la mejor carta de presentación, pero precisamente por eso me dirijo a usted, cansado de que los toreros nos hayamos convertido en moneda de cambio política y nuestra imagen sea vilipendiada día tras día en el panorama informativo".

"El toreo no es de izquierdas ni de derechas. No es político. Es de poetas, pintores y genios. De Lorca y de Picasso, dos artistas poco sospechosos de fascistas ni asesinos. Es del pueblo". Con estas palabras de Castella, a quien les confieso que admiro profundamente como torero y ahora en toda su dimensión intelectual, se ponen de manifiesto numerosos aspectos que los cofrades deberíamos tener presente para defender lo que es nuestro, sin miedo. Lo que señala el Maestro con respecto al toreo se podría perfectamente aplicar a las cofradías, pues no son políticas (aunque más de uno se empeñe y lo quiera ver así) y son de poetas como Montesinos, Cernuda o García Baena, de pintores y también de artistas, porque los toreros lo son, como Gallito o Manolete.

Tendríamos que hacernos fuertes en lo que señala Castella para el Toreo y que "salgamos del armario y llenemos las plazas. Tomemos las calles. Son tan nuestras como de los prohibicionistas. Y nosotros somos más. Y podemos gritar más fuerte". Como señala "no hay mayor verdad que la de un hombre ante un toro bravo. En nuestra mano está que no nos la quiten". Y le quiero añadir que no hay mayor verdad que la del ser humano ante la representación de Dios Encarnado, solo su ser ante la trascendencia y la vida puesta en juego en su verdadero sentido.

Castella es cofrade "lo llevo dentro, me gusta. La primera vez que llegué a Sevilla fue en Semana Santa, me fui con el maestro Campuzano y mi señora, un Jueves Santo de Madrugá y me quedé loco con la Semana Santa (...). Yo estuve muchos años viendo salir la Macarena, me quedaba 2 y 3 horas esperando a que saliera en un sitio bueno. Quería tenerla cerquita y sentir la emoción porque lo vivo y porque me gusta (...). Me he hecho cofrade de la Estrella y casi todos los años salgo de nazareno menos algunos años que he tenido que torear y otros años que he decidido no torear y salir en mi hermandad".

Como Hemingway, como el extranjero que deja de serlo y comprende el verdadero sentido, la verdadera esencia de las cosas, Sebastián Castella nos da una lección que podemos tomar o aplaudir desde la barrera sin actuar. En nuestras manos está salir del armario y demostrar que nuestra lucha es sublime y la Fe es nuestra única arma. 










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