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jueves, 2 de abril de 2015

La Crónica: Luces y sombras del Miércoles Santo


Blas Jesús Muñoz. El Miércoles Santo trajo luz, mucha, intensa, cegadora, pero también sombras que siembran de dudas el camino por recorrer que será largo y, en algunos casos, se ha desandado sin necesidad aparente de hacerlo.

La Hermandad de las Palmeras es admirable solo con el hecho de su propuesta. Con un itinerario que podría considerarse -como mínimo- tortuoso, la corporación de San Antonio María Claret se planta en Carrera Oficial a base de tesón, esfuerzo y arrojo. Cualidades que deben servir y proyectarse en el necesario avance de la cofradía durante los próximos años. Progreso que debe plasmarse en numerosos aspectos aun por pulir.

Un gran punto de luz lo hallamos por las calles de la Judería, donde la Hermandad del Perdón vino a refrendar los cambios iniciados por su nuevo hermano mayor. La cofradía ha tomado otro aire, otro impulso que debe seguir confirmándose, pero que sin duda da muestras de vitalidad y proyección para una corporación, la de San Roque, que si en algún momento pudo parecer apocada, ahora, da síntomas de una vitalidad renovada.


La misma vitalidad que muestra la Hermandad de la Paz y Esperanza en las calles desde hace muchos Miércoles Santo. Una explosión primaveral de los sentidos que alegra y templa los corazones al paso de la Paloma de Capuchinos. No obstante, la sombra -o lo que un servidor no ve tan claro- es el cambio de estilo musical del misterio de Humildad y Paciencia. Con una cuadrilla veterana y con recursos, el cambio de agrupación a cornetas deja un sabor agridulce, tanto en el plano de lo que los oídos estaban acostumbrados a lo primero, como en la comparativa, a nivel de calidad, de la formación que se dejó con la que se ha dotado. Otro lunar destacable se produjo en el desarrollo del cortejo con inexplicables cortes en algunos puntos del recorrido, en particular en la calle de la Feria en el último sector del paso de Misterio. Debe revisarse igualmente el caos delante del Señor en la calle Deanes, con una policía sin preparación alguna para gestionar una bulla y demasiados nervios en la cofradía.

Una formación, Santo Tomás de Villanueva, que acompañó con gran calidad al Señor de Pasión. Acertada elección la de la corporación de San Basilio que ha contado con una banda que engarza con absoluta naturalidad con el Rey del Alcázar Viejo. Mención especial merece el caminar de la Virgen del Amor, dirigida por Luis Miguel Carrión, elegancia derramada en el andar de su palio.

Contemplar a la cofradía de la Misericordia es como ponerse ante una estampa antigua y observar como el devenir de los años no ha cambiado en absoluto su esencia. Una composición de corte clásico, fiel a su estilo, con un cortejo calculado que deja un poso de saber estar a su paso. Toda la cofradía en sí misma supone un ejemplo de buen hacer y este Miércoles lo fue una vez más.

La Hermandad del Calvario solventó, un año más, su temprana salida camino de la Catedral con solvencia. Es un placer disfrutar del dulce Titular de la corporación. No obstante, sorprendió el descenso del número de nazarenos en el tramo del Señor (poco más de 50), así como que, en contra de la forma en que se ha venido haciendo ya que la cofradía lleva en su título la Vía Sacra, no se rezasen las estaciones del Vía Crucis.

Luces y sombras para un Miércoles Santo que ya pertenece a la historia de la Semana Santa.



@BlasjmPriego



Recordatorio La Crónica: Martes Santo de gran intensidad






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